HITZEGIN, PARLAR, FALAR, HABLAR
Se busca posibilitar espacios de encuentros entre diferentes. Espacios donde se ejercite poder escuchar, hablar, dialogar, ceder, comprender, compartir, respetar, razonar, entender, repensar… la variedad de planteamientos que tenemos alrededor, en esa búsqueda de encontrar lo que nos une para poder convivir en paz y justicia. A este ejercicio le denominamos cultura de paz Read More →
La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su paÃs, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad». Son las palabras de Nelson Mandela, una persona que se siente en paz después de haber sembrado paz. No es algo corriente.
Ni siquiera en esta ocasión podemos obviar que durante un tiempo, y después de haber sido admirador de Gandhi, fue lÃder del brazo armado del Congreso Nacional Africano. Su condena tenÃa relación con esta situación, aunque la anulación de los derechos humanos en su paÃs era tan brutal como siguió siendo durante los 27 años que estuvo en la cárcel. En cambio, sus reflexiones tomaron una orientación diferente, pues allà supo domar el odio y dio una gran lección de humanidad al mundo que le llevó al Nobel de la Paz en 1993, aunque, bien mirado, tampoco es una garantÃa. Read More →
Sabino Ormazabal Elola /Â Miembro de Bidea Helburu
No puede decirse que todo esté inventado, porque no lo está; pero pocas cosas son originales: actuamos tras experiencias anteriores; escribimos sobre lo ya leÃdo a otras personas; recogemos las circunstancias que nos rodean; somos como una cadena que pasa el testigo de mano en mano, como la Korrika vasca. Y aunque no es posible dar cuenta de toda esa cadena en estas lÃneas, intentaremos acercarnos a cómo se han forjado y enlazado algunos eslabones desobedientes a lo largo de la historia. Read More →
JOSÉ LUIS FERNÃNDEZ CASADEVANTE
miembro de Garúa S. Coop.Mad.de relaciones ecosociales y cambio global
Hace más de tres décadas que Sabino Ormazabal iniciaba su implicación en los movimientos sociales vascos ecologistas y antimilitaristas, comprometiéndose activamente durante todo este tiempo en las estrategias de desobediencia civil y noviolencia. Pionero divulgador durante años de cuestiones ambientales en el desaparecido diario Egin, es investigador sobre la historia y
las posibles estrategias de reconocimiento de las vÃctimas de motivación polÃtica en el PaÃs Vasco y fue represaliado en el Macrosumario 18/98.Actualmente colabora con el grupo de trabajo Bidea Helburu, entre cuyas actividades destaca la recuperación y difusión de la historia de las experiencias de desobediencia civil en el PaÃs Vasco. Read More →
ANDRÉS KRAKENBERGER Y SABINO ORMAZABAL  / ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS ARGITUZ
Reiteradamente se viene debatiendo si tiene carácter polÃtico o no el encarcelamiento de determinadas personas. AquÃ, en nuestro entorno inmediato, se ha argumentado que en una democracia no cabe ni el concepto de preso polÃtico ni el de vÃctima de violencia de motivación polÃtica. Debates conceptuales y apasionados como éstos, aun siendo importantes, nos impiden avanzar hacia una democracia en la que no se produzcan conculcaciones de derechos humanos o –al menos– que se produzcan muchas menos. Además,la pasión denota sentimiento y el sentimiento no siempre atiende a lo racional. Por tanto, pensamos que, para poder avanzar, hay que intentar introducir en el debate un ingrediente racional.
¿Puede haber presos polÃticos y vÃctimas de violencia polÃtica en una democracia? Claro que sÃ. Ningún sistema de gobierno es perfecto, y la democracia tampoco lo es. A eso se referÃa Winston Churchill cuando afirmaba que la democracia no era el mejor de los sistemas, pero sà el menos malo. Asà que, cuanto más mejoremos la democracia, menos imperfecciones tendrá; y también habrá menos casos de vÃctimas de violencia de motivación polÃtica, y menos presos polÃticos. Una democracia supuestamente tan bien reputada como la británica ha ocasionado vÃctimas de violencia de motivación polÃtica y presos polÃticos. Recuérdense si no los casos de los seis de Birmingham,los siete de Maguire y los cuatro de Guilford.
Acaso, los diferentes puntos de vista sobre lo que –en rigor– no deberÃa pasar de ser una mera clasificación semántica de categorÃas penitenciarias, tengan su origen en las revoluciones burguesas contra las monarquÃas absolutas de origen divino,cuando mucha gente fue encarcelada por oponerse a lo que entonces era el status quo imperante. Entre los que se enfrentaban a esas monarquÃas absolutas habÃa quien lo hacÃa utilizando pluma y papel, y habÃa quienes optaron por las armas. Nadie discutÃa, no obstante, el carácter polÃtico de la reclusión que ello originaba. Se les penaba por querer un cambio. De las monarquÃas absolutas pasamos a las dictaduras, a las monarquÃas parlamentarias y a los regÃmenes republicanos. RegÃmenes, todos ellos, con mayores o menores dosis de democracia; mayores o menores Ãndices de vÃctimas de violencias de motivación polÃtica, y también de presos polÃticos.
Conviene que las definiciones estén claras: preso de conciencia es cualquier persona encarcelada por su raza, religión, color de piel, idioma, orientación sexual o credo, siempre que no haya practicado la violencia ni abogado por ella. Tan importante, en la definición, es la motivación como el hecho de no haber practicado la violencia ni haberla defendido. Preso polÃtico es cualquier persona fÃsica a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otra forma, por ejemplo bajo arresto, porque sus ideas supongan un desafÃo o una amenaza para el sistema polÃtico establecido, sea éste de la naturaleza que sea. Hay presos de conciencia que no son presos polÃticos: por ejemplo, en la antigua Unión Soviética se encarceló por su credo religioso a personas que no se oponÃan al régimen polÃtico. Hay presos polÃticos que no son presos de conciencia, porque en su oposición al régimen utilizaron la violencia o abogaron por ella. Nelson Mandela no practicó personalmente la violencia, pero en determinada fase de su vida abogó por ella en su programa polÃtico, lo cual le convirtió,cuando fue encarcelado, en preso polÃtico, pero no en preso de conciencia. Tampoco hay que confundir la categorÃa de preso polÃtico con la de polÃtico preso. Radovan Karadžic, por mucho que sus motivaciones fueran polÃticas, fue encarcelado por graves excesos en forma de abusos y violaciones de derechos humanos cometidos en defensa (no en contra) de un status quo polÃtico determinado,desde una posición de responsabilidad como parte de ese mismo status quo. Eso lo convirtió en un polÃtico preso, no en un preso polÃtico.
Pedro Ibarra Güell, José Manuel Castells y Jon Gurutz Olaskoaga Profesores de la UPV-EHU,
Uno de los retos que tiene la ponencia sobre la paz y la convivencia es el de la construcción colectiva de la memoria: el relato compartido de qué es lo que ha pasado. Parece difÃcil lograr que surjan definiciones, explicaciones y justificaciones compartidas por todos de lo que ha pasado. Recordemos en esta lÃnea la reciente bronca en el Parlamento tanto sobre el carácter polÃtico del conflicto y de los presos, como sobre el tema de la responsabilidad de la violencia. Dificultades analÃticas a las que se añaden las contextuales. Pocas ganas tendrÃa que tener Bildu en compartir nada frente a la sistemática, arbitraria e injusta campaña represiva del Estado. Condenas polÃticas, detenciones, amenazas de ilegalización, juicios polÃticos pendientes, inmovilismo en la polÃtica penitenciaria, etc.
En todo caso merece la pena intentarlo. Para ello no estarÃa mal introducir algo de racionalidad en la descripción de los hechos que deban someterse a debate de cara a lograr una genérica conformidad sobre los mismos. Racionalidad quiere decir, entre otras cosas, que no se puede negar la existencia de determinados procesos causales porque no nos gustan o porque los consideramos desacertados. Hay que reconocer cómo se desarrollaron realmente, al margen de cómo los interpreten y valoren sus protagonistas, o los afectados, o los espectadores. Con esta ingenua pretensión de enmarque analÃtico racional -aunque a lo mejor es solo razonable- tratemos de describir algunos acontecimientos sustanciales. En concreto los que como antes indicábamos hacen referencia a la dimensión polÃtica del conflicto y a alguna de sus consecuencias. Asà lo que sigue puede ser una muestra de lo que creemos podrÃa ser un relato compartido sobre esos hechos. Reiteramos. Es solo una parte de lo que nosotros y muchos lectores de este artÃculo creen que ha pasado. Pero es una parte en la que todos podrÃan estar de acuerdo . Y si asà fuese, ese acuerdo en ese relato darÃa mayor consistencia a una deseable y futura convivencia.
En primer lugar, conviene recordar que un significativo grupo de presos (Otegi, por supuesto, pero también bastantes más) están en prisión porque su actividad polÃtica ha sido condenada. Se nos dirá que los tribunales han valorado negativamente esta actividad polÃtica en cuanto que la misma -dicen- favorecÃa a organizaciones violentas. De acuerdo. Pero además de lo profundamente injusto que pueda parecernos tal criminalización judicial, el hecho es que la Justicia reconoce que tales presos están en la cárcel por causa de su actividad polÃtica. Por tanto en este extremo hay poco que discutir. Son presos polÃticos. Sin más.
Lokarri
La importancia del fondo, lo positivo de las formas
Una de las bases fundamentales para la convivencia es garantizar la libertad y seguridad
A raÃz de la detención de las personas condenadas por el Tribunal Supremo por pertenencia a Segi, Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, quiere subrayar la importancia de no perder la perspectiva sobre el fondo del asunto.
Una de las bases fundamentales para la construcción de la convivencia es garantizar la libertad y seguridad de todas las personas para participar en la vida social y polÃtica. Durante muchos años hemos visto cómo este derecho fundamental ha sido vulnerado por medio de la violencia y la exclusión. La acción de ETA por un lado, y la aplicación de la teorÃa del entorno por parte del Gobierno y los tribunales, por otro, han impedido el libre ejercicio de la actividad polÃtica.
Las personas hoy arrestadas han sido condenadas única y exclusivamente por su pertenencia y actividad en una organización polÃtica. No lo han sido por emplear medios violentos para conseguir sus objetivos polÃticos. Por tanto, esta condena es una vulneración de derechos fundamentales.
Lokarri quiere subrayar que, si queremos articular una convivencia respetuosa con el diferente, que garantice el pluralismo y la libertad de acción y pensamiento, este tipo de vulneraciones de derechos humanos deben terminar. Son un obstáculo a la convivencia y la normalización.
En este sentido, queremos hacer un llamamiento especial al Gobierno y a la Ponencia de Paz del Parlamento Vasco. Ambos han manifestado que, entre sus principales objetivos, está contribuir a la convivencia. Es por ello que Lokarri considera que deben actuar para garantizar la participación polÃtica libre y segura de toda la ciudadanÃa vasca. Desafortunadamente, está previsto que haya más juicios contra personas por su participación en organizaciones polÃticas, y otras se encuentran en prisión por esta misma razón, por lo que es prioritario y urgente adoptar decisiones y medidas concretas para que nadie más sea procesado o condenado por ejercer la libertad democrática fundamental de actuar y participar en la vida polÃtica.
Convivir es principalmente vivir en comunidad, estableciendo pautas y normas que favorezcan la ayuda, seguridad, colaboración y cooperación necesarias para, en primer lugar, satisfacer las necesidades humanas básicas a través del trabajo y el reparto equitativo de bienes; y en segundo término, para resolver eficazmente los conflictos de relaciones que se producen en el seno de esa comunidad.
Como dice Galtung la producción ha sido organizada de mala forma: “al nivel fundamental – suficiente comida, vestido y techo, un nivel razonable de salud, comunidad y educación- estas cinco necesidades habrÃan podido satisfacerse para todos. El fracaso de no satisfacerlas es evitable, lo que quiere decir que hay violencia presenteâ€. Mientras haya manifestaciones de violencia estructural – hambre, marginación, racismo, desempleo, explotación, deuda externa, desequilibrios estructurales entre Norte/Sur, refugiados, deterioro de la naturaleza… – no puede ni haber paz ni darse las condiciones precisas para †bien convivir †ni entre los individuos de una sociedad entre sÃ, ni entre las naciones mismas.
Es importante que los estudiantes consideren con detalle los valores, la dinámica y los resultados que acompañan el uso tanto de la violencia directa como de la violencia estructural inmersa en el seno de nuestras sociedades. Y sobre todo, comprender y tomar conciencia de que la violencia no es la única, ni la más eficaz, de las maneras de afrontar los conflictos, a pesar de que esté presente como tal en nuestra sociedad y sea continuo eslogan en los medios de comunicación.
Los Derechos Humanos deben entenderse como los elementos básicos de una ciudadanÃa que exige una actitud de respeto hacia la dignidad de la persona en su dimensión individual y colectiva, por un lado; pero también al reconocimiento del otro y su peculiar forma de entender el mundo. Y sobre todo, como respuesta a la sociedad en continuo cambio. En este sentido, el activismo por la paz no puede entenderse como aquella educación de la ciudadanÃa que persigue el mantenimiento del status quo, sino, en primer lugar, contribuir a la formación de individuos sociales capaces de promover la plena vigencia de los derechos humanos en una sociedad democrática y, por otro lado, favorecer la superación de los obstáculos que se oponen a este fin. El Activismo por la Paz requiere de un verdadero aprendizaje social que permita no sólo la adquisición de los conocimientos esenciales sobre la sociedad y la mejor forma de participar en ella (aprender a vivir consigo mismo y con los demás), sino que exige también la adquisición de aquellos conocimientos y estrategias de transformación, de conducirse por nuevos valores, socialmente construidos, que respondan con creatividad a las nuevas problemáticas planteadas en el presente y en el futuro.
La Paz es un derecho humano que no puede consistir únicamente en la ausencia de conflictos armados, sino que entraña principalmente un proceso de progreso, de justicia y de respeto mutuo entre los pueblos, destinado a garantizar la edificación de una sociedad internacional en la que cada cual pueda encontrar su verdadero lugar y gozar de la parte de los recursos intelectuales y materiales del mundo que le corresponde y que, la paz fundada en la injusticia y la violación de los derechos humanos no puede ser duradera y conduce inevitablemente a la violencia.
Xabier LetonaAsko hitz egiten da independentziaz, eta helmuga horretara iritsi nahi duenak badaki bidea langaz betea dagoela. Bide horretako oztopoez, aukerez, eta kontraesanez, aldiz, gutxi hitz egiten da. Hori da orrion helburua, horietan sakontzea. Egoera aldatzen ari da Europan, hor dira Kataluniako eta Eskoziako kasuak, eta Euskal Herriari ere zabal dakioke bere leihoa. Euskal independentismoa zertan den aztertzeko elkarrizketatu dugu Mario Zubiaga, EHUko Euskal Nazionalismoari buruzko Masterraren burua.
«Ezin da ahaztu foruena derrigorrezko harreman bat bideratzeko modua dela, baina horrekin derrigorrez jotzen duzu harreman hori Espainiarekin dela, eta aldebikotasuneko harreman bat egon behar duela»
«Bai, posible da EAEk independentzia bakarrik aldarrikatzea, Nafarroa gabe. Independentzia materialaren ikuspegitik kristalizatze maila desberdinak daude eta posible da lurraldeen arabera hainbat lorpen maila izatea»
«ETAren armak eta desegitearen gaia: aldebakartasunean sinesten baduzu, zuk armak herriari entregatu ahal dizkiozu –modu sinboliko edota materialean–»
Abertzaletasunean serio hartzen al da independentziaren ideia?
Agenda arazoa dago hor eta familia abertzaleko bi korronte handiak beste gai batzuk jarri dituzte independentziaren aurretik. Ulertzekoa ere bada, ziklo luze batetik gatoz eta beste batera pasatzen ari gara, eta trantsizio fase batean gaude. Agian sei hilabete barru bai, batek daki, baina hau ez omen da estatugintza, naziogintza eta herrigintza jorratzeko unea. Ezker abertzalearentzat garrantzitsuena da aurreko gatazka ziklo hori behar bezala konpontzea; hau da, akordio zabalak, elkarrizketa, kontsentsua, PSErekin eta EAJrekin bederen akordio batzuk lortzea gai horretan… Filosofia hori dago eta hau aurrera ateratzeko ez da Estatuarekiko harremana tenkatzea komeni, Katalunian bezala, horrek ez du konponbidea errazten.
EAJren kasuan, Lizarra-Garazitik aurrera egindako ibilbidea dela eta, badu trauma historiko bat: alderdi barruan arazoak izan zituzten, Ibarretxeren plana gaizki bukatu zen eta, gainera, gobernutik kanpo geratu ziren. Hori guztia bizi izanda, orain ez du arriskatzeko gogorik, eta euskal estatuaren aldeko hautua egiteak esan nahi du politikoki arriskatu behar duzula, horrek polarizazio egoera gogor bat dakarrelako. Gainera, inguruko gertaerek ere eragiten diote eta EAJk beldur dio Artur Mas-en sindromeari.
Orduan, logikoena da pentsatzea EAJ kudeaketaren eszenatoki horretan mugituko dela, baldin eta, adibidez, Madrilen zentralismo zorrotzak beste zerbaitetara behartzen ez badu.
Kontua da, ea bide hori zein neurrian den baliagarri gaur egun autogobernuan edo estatugintzan aurrera egiteko. Egungo euskal eszenatokiak, kudeaketa hutsean oinarritzen denak, badu abantaila bat eta zera da, Estatuan Katalunia doala aurretik independentziaren bidean, eta beraz, Estatuari ez zaiola interesatzen bigarren fronte bat zabaltzea eta Euskal Herriarekin abegikorragoa izan daitekeela. Sinesten baduzu bide horrek gaur egun balio duela estatugintzarako –nik ez dut sinesten–, une honetan agian eman daitezke aurrerapausoak estatutua betetze bidean edo –EAJk nahi duena– xedapen gehigarrien bidez etorriko diren lege zentralizatzaileak hemen aplika ez daitezen.
Eszenatoki mugatu horretan, EAJk badu eroso mugitzeko aukera eta ondo mamitua du zirrikitu horrek uzten dion marko diskurtsibo orokorra, hau da, ikuspegi forala eta eskubide historikoen bidea. Azken fase historikoan, EAJren barruan tentsioan dira bi ideia: batetik, eskubide demokratikoa, herri honek erabakitzeko duen eskubidea; eta bestetik, eskubide historikoak, foru eskubideak, eta horiek buruz buruko harremanetan jartzen zaituzte Espainiarekin. Ezin da ahaztu foruena derrigorrezko harreman bat bideratzeko modua dela, baina horrekin derrigorrez jotzen duzu harreman hori Espainiarekin dela, eta aldebikotasuneko harreman bat egon behar duela. Hortik dator “ez inposatu, ez eragotzi†Josu Jon Imazen esamolde hura. EAJren norabidea hori izango dela dirudi.
Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios
Un buen dÃa del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán rÃos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavÃa hay sÃntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaÃdas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crÃtica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen dÃa del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las polÃticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economÃa. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difÃcil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen dÃa del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta lÃmites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.

