La noticia, por asquerosa, no resulta improvisada. Se puede decir, en todo caso, que es el remate casi final a la gran obra que pretende la derecha extrema. Fin de la trama. Epílogo de la tragedia: el esclavo cotizante.la-fotografia-corresponde-a-una-manifestacic3b3n-del-celebrada-en-la-calle-preciados-de-madrid-en-junio-de-1976-y-es-de-cc3a9sar-lucas-aparecic3b3-en-el-pac3ads-el-23-6-1976

EL Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que el PP tendrá sobre el Consejo de Ministros de mañana pretende ahogar la discrepancia y silenciar la protesta mediante multas. Da la mismo que sean de 100 o 600.000 euros porque al fin y a la postre se trata de eso: multas

Algo debe temer el Ejecutivo de lo que pueda ocurrir en el futuro para presentar esta anomalía democrática fruto de una mente enferma. Este excremento de la gaviota está destinado a reprimir cualquier atisbo de rebeldía impulsada por unas condiciones de vida siempre mejores que ayer.

Ese futuro que ya está aquí dibuja una sociedad totalmente estratificada donde el núcleo que preside la pirámide está en manos del capital y de una clase política que se ha entregado, con más o menos fervor, a la causa del liberalismo más inhumano.

No es casual que tras la huelga de limpieza en Madrid de comienzo la eterna salmodia de la «necesidad» de reformar la Ley de Huelga vigente. Los argumentos que se esgrimen convergen en el punto donde la huelga deja de tener su efectividad porque la «necesaria» regulación hará de ese derecho algo parecido a mero papel mojado.

En el Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana los policías han visto colmado su deseo de evitar quedar expuestos ante la ciudadanía, mientras que aquellos manifestantes que oculten su rostro con pañuelos o cualquier otro método tendrán que satisfacer una elevada multa caso de ser detenidos. Sin duda, hay quien desea caras y rostros con los que elaborar un dossier ¿de conveniencia?

Preguntarse qué habría sido del 15-M o de los agentes involucrados en la muerte del empresario es la mejor bofetada a una ley dictada a la defensiva.

Con una España en ebullición por los recortes sociales actuales -más los que se esperan- no será extraño que un buen día el cólera recorra las avenidas. Tampoco que alguien lance una piedra a esa entidad bancaria, símbolo más que razonable de sus desgracias. Y, sin duda, sería de esperar el enfrentamiento con los uniformados.

La excentricidad de este proyecto no vaticina un final feliz para sus promotores. Aunque la mayoría absoluta del Partido Popular garantiza su tranquilo discurrir a lo largo del debate parlamentario, no asimila igual estado de ánimo cuando la oposición alcance su objetivo de impedir esta tropelía mediante los preceptivos cauces legales. Incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El órdago del Partido Popular para tratar de silenciar la protesta y la canalización de las mismas nos sitúa en la obligación de perseverar hasta el último minuto en la denuncia de todo aquello que nos parezca denunciable.

Queda para el futuro el debate sobre qué hacer si la ley entra en vigor.

Declararse insolvente para no pagar, empecinarse en ir a la cárcel por no satisfacer la multa hasta llenar las prisiones de esclavos cotizantes o volver a los viejos pasquines porque en Internet lo espían todo.

La Marca España no puede exponerse más en la búsqueda del estercolero perdido, donde la matriarca de Castilla-La Mancha persigue reducir el número de diputados regionales, las escuchas ilegales están a la orden del día y la patronal asegura que el futuro marca que trabajemos en distintas empresas en una misma jornada laboral.

Tal vez haya llegado la hora de unir a todos los esclavos del mundo.

* Editor de ‘El sillón informativo’, por Félix hereña – Jueves, 21 de Noviembre de 2013    www.noticiasdegipuzkoa.com

* Fotografia de Cesar Lucas mainfestacion calle Preciados Madrid Junio de 1976

 

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