Â
Público.es   Blog Fuera de lugar  Amador Fernandez-Savater
 14 Feb 2009
Aaron frente al Ministerio de Defensa en Tel Aviv
Una mirada superficial parece indicarnos que no hay nada entre israelÃes y palestinos que escape a la espiral de terror y desesperación. Pero siempre hay destellos de algo distinto. Se trata de darles valor y espacio. Impregnarse de la profunda fuerza que late en ellos por Ãnfimos y frágiles que parezcan al lado de los proyectiles. Aaron Barnea perdió a su hijo Noam en el LÃbano en 1999. Cuando murió, le faltaban sólo 5 dÃas para acabar el servicio militar. En su uniforme encontraron la insignia del Movimiento de las Cuatro Madres que reclamaba la retirada del ejército israelà del LÃbano. Desde entonces Aaron participa en el Foro de Familias, una organización que reúne a familias israelÃes y palestinas que transforman el dolor por la pérdida de un ser querido en acciones por la reconciliación. Que desafÃa a la fatalidad sin reproducirla.
Háblanos sobre el Foro de Familias(1)
Los orÃgenes del Foro están en el año 94. Entonces, un joven, un soldado de 19 años que se llamaba Arik Frankenthal, fue capturado por un grupo de Hamas mientras hacÃa auto-stop. Su familia era muy religiosa, cumplÃan el perfil de lo que llamamos aquà “el religioso nacionalâ€: los que van con los sombrerillos tejidos (kippa), se suelen identificar como gente cercana a los que viven en los asentamientos y mantienen posiciones muy radicales sobre la solución al conflicto. Durante los siete dÃas de duelo tradicionales judÃos, su padre, Yitzhak Frankenthal, recibe la visita de un pequeño grupo llamado “VÃctimas del Terrorismoâ€. Son familiares de asesinados en acciones terroristas palestinas y cada vez que sucede algo se manifiestan exigiendo mano dura, venganza, nada de tregua, etc. Pero Yitzhak les dijo: “señores, ustedes no me representan. Nada me va a devolver a mi hijo. No me voy a consolar sabiendo que más familias palestinas lloran a sus hijos, la violencia sólo engendra violencia y lo que tenemos que hacer es apoyar el Acuerdo de Pazâ€. En el año 94 estábamos en el ápice de lo que se llamó el Acuerdo de Paz, el acuerdo firmado por Rabin y Arafat en Oslo. La voz de Yitzhak era nueva porque lo que predominaba entonces era el rechazo al Acuerdo, al que se oponÃa la derecha israelà y también Hamás. Isaac Rabin se dio cuenta inmediatamente de que ahà tenÃa un apoyo de mucha envergadura a su polÃtica y le abrió la posibilidad a Yitzhak de dirigirse a un público más amplio, especialmente familias israelÃes que habÃan sufrido la muerte de un ser querido a raÃz de acciones palestinas. En poco tiempo hubo unas 25 familias que se agregaron a ese llamamiento por la paz de Yitzhak. Al año siguiente asesinan a Rabin y el Acuerdo de Oslo comienza a desvanecerse.
Un punto de inflexión
SÃ, también para nosotros. Hacia fines del 98, lo que era una iniciativa exclusivamente israelà decide dar un paso importante: ver si al otro lado de la frontera hay grupos palestinos, familias palestinas determinadas a adoptar la misma posición. Una posición que hable de reconciliación, de la necesidad de llegar a un acuerdo y de abandonar la violencia y el terror. Esa decisión desafiaba una opinión muy extendida en Israel que dice: “al otro lado no hay ningún interlocutorâ€. El grupo va a Gaza y descubre a muchas familias dispuestas a adoptar la misma actitud. Comienza un periodo de “dinámica de grupos†entre la gente de ambos lados y el grupo descubre que tiene en sus manos una fuerza enorme que va mucho más allá del mero apoyo al Acuerdo de Paz que ya entonces estaba esfumándose.
¿Qué fuerza es esa?
Es la fuerza de hablar al público y decir: “si personas que han perdido a sus seres queridos, personas que han pagado el precio más alto al conflicto, son capaces de hablar entre sà y llegar a un diálogo de reconciliación, entonces cualquiera puede hacerloâ€. Desde ese momento la organización, que pasa a llamarse “Foro de familias-CÃrculo de Padres†porque se abre también a personas que han perdido a seres queridos “de primer gradoâ€, se transforma en una organización apolÃtica que se dirige directamente al pueblo, a la sociedad civil, para mostrar que la reconciliación es posible.
¿Cómo es el trabajo concreto del Foro?
Nuestro mayor enemigo es la polarización. Pero aquà la polarización no es ideológica. La polarización viene de una falta de conocimiento del otro, de encuentro humano con el otro. Los medios de comunicación han jugado un papel muy importante en todo esto, porque tienen una tendencia a la simplificación, a la reducción del otro a una sola dimensión. Mientras que el encuentro personal complica la visión. ¿Y qué es lo humano si no esta complicación? Ese efecto es el que buscamos en los encuentros.
¿Encuentros de qué tipo?
Habitualmente vamos muchÃsimo a los colegios. Cada año visitamos más de mil clases. No va un solo conferenciante, sino dos. Un israelà y un palestino, juntos. El conferenciante abre la clase relatando su historia en primera persona y cómo se encontró con el otro en la organización. Por ejemplo, el palestino relatará qué obstáculos ha tenido que pasar ese mismo dÃa para dar la charla, a qué hora ha tenido que levantarse para cruzar el check-point y cómo es su vida cotidiana. Es un relato individual pero que tiene una perspectiva muy amplia, porque habla de una realidad que es común a todo un pueblo. Por eso genera empatÃa. El efecto es increÃble. Después de estar hora y media un israelà y un palestino hablando juntos, los chicos nos dicen: “por primera vez vemos el otro lado de las cosasâ€.
También organizamos encuentros a nivel personal en los que por ejemplo un israelà trata de recuperar su pasado y contárselo a la otra parte y al revés. O encuentros entre las familias. Se hacen generalmente cerca de Jerusalén, allà donde israelÃes y palestinos podemos llegar sin problemas. Ahà se trata sobre todo de conocerse a nivel humano. Pero también realizamos entonces otro tipo de actividades: por ejemplo visitamos juntos Yad Vashem, el centro más importante en Jerusalén dedicado a la historia del holocausto. Lo hicimos juntos. Y el mismo grupo fue a visitar una de las aldeas palestinas abandonadas en el 48, en lo que los palestinos llaman la Nakba, es decir el desastre que supuso para ellos la instauración del Estado de Israel que generó el problema de los refugiados. Fuimos también juntos. Dos personas que vivieron en esa aldea y que hoy en dÃa son miembros de nuestra organización hablaron al grupo. En esos encuentros pudimos compartir las dos narrativas, israelà y palestina.
A finales del 2002 lanzamos un programa llamado “¡Hola, Shalom! ¡Hola Salaam!†(2). Era una lÃnea telefónica que permitÃa a israelÃes comunicarse con palestinos y viceversa. Entrábamos en el segundo año de la Intifada y percibimos que los dos pueblos necesitaban volver a dialogar. Recibimos dinero de la UE para difundir el proyecto y resultó ser un éxito de grandes dimensiones. Más de un millón de llamadas fueron registradas por el ordenador. La experiencia fue publicada y tuvo mucha resonancia mundial. Hoy la lÃnea existe aún pero está prácticamente silenciada, por carencia de fondos. A raÃz de la guerra reciente en Gaza decidimos ofrecer al grupo de ONGs de la Paz el derecho de continuar con la lÃnea. En caso de que eso no progrese, trataremos nuevamente de conseguir los fondos para seguir llevándola nosotros porque creemos que vuelve a cobrar importancia.
¿Qué significa ‘reconciliación’?
Reconciliación significa aceptar la existencia del otro. Aceptar la humanidad del otro. Los derechos del otro a existir. Pensar en un lugar común donde convivir que seguramente exigirá que cada una de las partes renuncie a los “grandes sueños nacionalesâ€. Mediante la empatÃa personal que se genera en los encuentros vislumbramos eso, prefiguramos eso. En el caso de estos dos pueblos hay muchas posibilidades de llegar a una reconciliación porque hay muchas cosas que nos unen. Israel puede ofrecer a Palestina una perspectiva moderna y occidental al lado de casa. Por su lado, los israelÃes están atados emocionalmente a la tierra palestina. No hace falta ser el propietario de esa tierra para sentirlo. Los palestinos serán los custodios de esas lugares afectivamente tan importantes para los israelÃes. Hay muchas posibilidades para generar puentes.
A diferencia de otros conflictos, como en Sudáfrica, vosotros habláis de reconciliación ya, sin postergarla para después del acuerdo polÃtico.
Nosotros confiamos en la sociedad civil. Presuponemos que la sociedad civil puede incluso desarrollar fuerzas que empujen a los polÃticos a llegar a acuerdos. Esa es nuestra función. Hoy sabemos que además de un acuerdo de paz, elaborado y firmado por los polÃticos, va a ser necesario un proceso de reconciliación. No una acción puntual, sólo por arriba, sino un proceso social. Nuestra misión es catalizar ese proceso, tratar de desencadenarlo con nuestro ejemplo, producir una ruptura emocional.
¿Qué significa eso?
Amos Oz nos explicó lo que querÃa decir con un ejemplo: cuando el presidente egipcio Anwar Shadat llegó a Israel un dÃa memorable de 1977, para la población israelà era completamente impensable cualquier perspectiva de paz con Egipto. Pero Shadat llegó con un mensaje tan claro de paz y una disposición de tanta apertura que desarmó totalmente a la población. Fue increÃble porque en cuestión de horas se generó en Israel una ola multitudinaria e imprevista de apoyo al movimiento de paz. Amos Oz nos dijo que cuando nosotros generábamos ese efecto en la gente, porque descubre de golpe que existe un palestino que es un ser humano, no una imagen estereotipada y unidimensional, inhumana, sino algo mucho más amplio. Lo que nosotros hacemos en los encuentros que generamos es humanizar al otro. Y el otro es en el caso de Israel es el palestino y en el caso de Palestina, es Israel. Esa es nuestra función.
¿Vuestra organización tiene algún color polÃtico?
Nuestra actitud es apolÃtica. ¿En qué sentido? Nosotros no entramos a dar soluciones sobre los diferentes temas que están sobre el tapete polÃtico: ¿cuál tiene que ser el futuro de Jerusalén? ¿Cómo debe resolverse el tema de los refugiados? Por el contrario, nosotros decimos que aceptaremos cualquier acuerdo polÃtico al que los polÃticos lleguen siempre y cuando sea de manera abierta, democrática, mediante el diálogo y la negociación. A nivel individual pensamos diferente sobre los diferentes temas: dentro de la organización la mayorÃa abrumadora se considera sionista, pero nadie pone en tela de juicio ni por un momento el derecho de los palestinos a tener su estado. Y creemos que ambas realidades son perfectamente compatibles. En todo caso, a nivel de organización no entramos a un análisis de las diferentes soluciones posibles. Nuestra función es hablar al pueblo con nuestro ejemplo. Y es precisamente porque no tenemos una actitud polÃtica por lo que podemos hablar en los colegios, que de otra manera serÃan mucho más cautos con nosotros. Una actitud apolÃtica nos permite una apertura mucho más amplia. A nivel más general, se nos ubica en el movimiento por la paz, que aquà está muy vinculado a la izquierda israelÃ.
Vuestra respuesta personal a la terrible violencia que habéis sufrido tan directamente no parece normal, ¿acaso sois gente excepcional?
Cada uno de nosotros pasó el trauma más grande que se puede pasar: la muerte violenta de un ser querido. En mi caso, mi hijo Noam. Su muerte me sacudió hasta la médula. Pensé que era el final de mi vida. Al principio lo que me sacó de la desesperación fue un sentido de responsabilidad hacia mis otros hijos. Y después la certeza de que mi experiencia me daba una voz y una fuerza que me permitÃa hablar en favor de la paz. Ninguno de nosotros se considera un santo, Ghandi ni nada de eso. Uno siempre puede preguntarse: “¿reaccionando con odio qué es lo que obtengo?†Mucha gente considera que la pérdida de un hijo impide hacerse esas preguntas. Pero no es nuestro caso. Yo he perdido a un hijo, pero no he perdido la cabeza.
Una última palabra tras las elecciones recientes
Busco la palabra más expresiva para describir lo que siento un dÃa después de las elecciones: me siento aplastado. Pero no vencido. ¿De dónde sacar energÃas para continuar? Tengo la certeza de que para Israel la paz es una necesidad existencial. Seguiremos buscando aperturas, enfrentando a ambas partes con la humanidad del otro, dándole nombre y apellido, biografÃa y anhelos. Ahora será más difÃcil y por ello seguramente más importante.
1. http://www.theparentscircle.org/
2. http://www.theparentscircle.org/Activities.asp?sivug_id=2
Â
