«Lo más duro para mi fue el tratamiento que tenÃan los jóvenes, la comedura de coco que habÃa en los institutos; los grupos sociales se agrupaban en torno a esta ideologÃa y el que no era de esa ideologÃa se quedaba absolutamente marginado; no habÃa libertad de expresión; vivir eso como madre para mi fue muy duro…»