Javier Pérez Royo el catedrático de Derecho Constitucional analiza los posibles escenarios que se abren tras el comunicado de la Casa Real en el que el Rey Felipe VI dice que rechaza la herencia de Juan Carlos I. Pide una comisión de investigación parlamentaria y señala que la monarquÃa es un problema para la regeneración de la democracia que nació en 1978. https://www.publico.es/politica/javier-perez-royo-dificil-monarquia-sobreviva.
Javier Pérez Royo.- JAIRO VARGAS
¿No crees que ha llegado ya el momento de votar República o MonarquÃa?
Comisiones ilegales, propiedades ocultas en el extranjero… Son solo las últimas noticias sobre el rey emérito, Juan Carlos I.   Alejandro Torrús Madrid 16/03/2020
El catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla Javier Pérez Royo está confinado en su casa de Sevilla. Lleva el aislamiento de la mejor manera posible aunque echa de menos salir a andar. No obstante, a sus 76 años, afirma que continúa practicando alrededor de tres horas de deporte al dÃa. Ahora, dentro de su casa. En estas circunstancias, como al resto de la ciudadanÃa, le sorprendió este domingo el comunicado de Casa Real en el que Felipe VI anunciaba que renunciaba a la herencia de su padre Juan Carlos I y que a partir de ahora dejará de percibir la asignación que tenÃa fijada en los presupuestos de la Casa Real.
El catedrático ya escribió en el año 2016 un artÃculo en CTXT que adelantaba los problemas a los que se enfrenta ahora la monarquÃa parlamentaria que nació en 1978 y que amplió en la obra Constitución: la reforma inevitable junto a Antón Losada.
«España necesita ajustar cuentas con su monarquÃa». Esta frase me la dijo usted no hace mucho tiempo.
La monarquÃa ha sido y sigue siendo el principal problema de la historia constitucional de España. No hemos hecho un ajuste de cuentas con la monarquÃa como sà lo han hecho el resto de paÃses constitucionales de nuestro entorno. En España la monarquÃa siempre ha sido previa e indisponible para el poder constituyente del pueblo español. No hemos podido decidir sobre ella. VenÃa dada de antes. Las únicas dos excepciones, como sabemos, han sido las dos repúblicas. Dos excepciones muy cortas y que provocaron las reacciones que provocaron.
Los últimos hechos parece que ratifican su apreciación, que necesitamos un ajuste de cuentas.
Lo he dicho muchas veces: la monarquÃa es un problema. Y es un problema que, además, va a mayores»
Llevo avisando de esto desde hace tiempo. Ya ni me acuerdo desde cuándo. Lo he dicho muchas veces: la monarquÃa es un problema. Y es un problema que, además, va a mayores.
¿Y qué hacemos ahora?
Pues es un problema que necesita de una comisión de investigación en el Congreso. Me parece evidente. No se trata de un problema judicial. Es un problema polÃtico. Y lo que se necesita es una verdad polÃtica. Que la sociedad, a través de sus órganos representativos legitimados democráticamente, establezca qué ha hecho Juan Carlos I.
Después, ya podemos entrar en responsabilidades penales o no. Ahà no entro. Para mà lo importante es el Parlamento, que representa a toda la ciudadanÃa. Hay que hacer una comisión de investigación de verdad, donde se coja toda la documentación que haya y se haga una investigación de principio a fin.
Más allá de que los los polÃticos tengan que actuar, ¿no es importante que también sea una cuestión de justicia?
Por supuesto. Pero eso es otra cuestión. La Justicia tiene que actuar. Pero el ajuste de cuentas que tenemos que hacer con la monarquÃa es polÃtico. Los ciudadanos deben poder debatir y reflexionar con datos a través de una comisión parlamentaria. Que la sociedad española se pueda preguntar y reflexionar sobre cuestiones como que qué ha supuesto la monarquÃa por nosotros; qué nos ha aportado; y cómo nos ha condicionado en aspectos como el discurso del rey del 3 de octubre. Esta monarquÃa sigue condicionando a la democracia.
¿Puede la Justicia actuar contra Juan Carlos I?
Imagino que sÃ, que ahora mismo se podrÃa plantear su investigación. Hasta ahora se ha dicho que Juan Carlos I estaba cubierto por la inviolabilidad porque eran actos que habÃa hecho mientras era monarca. También hay que tener en cuenta que en este caso ya no solo hay actores españoles. Fuera de España esa inviolabilidad no cubre al rey.
Y con la figura de la inviolabilidad, para que esto que ha sucedido no vuelva a suceder, ¿se puede acabar?
La inviolabilidad del monarca está desde el principio en las democracias parlamentarias y está Ãntimamente ligado a la cuestión del referendo. Los actos de un monarca están refrendados por los ministros. ¿Por qué? Porque, teóricamente, un rey no puede hacer nada. Lo que hace un rey como jefe del Estado está siempre refrendado. Por tanto, actos materialmente del gobierno que formalmente los realiza un rey. En las monarquÃas parlamentarias el monarca no hace más que lo que le dicta el gobierno. Los actos del rey en cuanto a jefes de Estado son actos limpios. Ahà no hay problema. El problema surge cuando Juan Carlos ha hecho por su cuenta cosas que no tienen nada que ver con la jefatura del Estado.
¿Y cómo solucionamos este tipo de situaciones?
Teóricamente no hay posibilidad. Lo único que se me ocurre es una investigación parlamentaria que se puede llevar a la monarquÃa por delante. Para mÃ, como ya he dicho, el problema fundamental es polÃtico y no judicial. A mà me darÃa igual un juicio al rey. Eso tiene mucho morbo y tal, pero deberÃa darnos igual. Creo que lo que nos tiene que preocupar es qué papel ha jugado esta monarquÃa en nuestra democracia, qué clase de monarca queremos o si queremos vivir en una república en lugar de en una monarquÃa. Ese es el problema fundamental.
«Tiene que quedar claro que la soberanÃa nacional reside en el Parlamento español y que el jefe del estado no es nada»
El objetivo es que tiene que quedar claro que la soberanÃa nacional reside en el Parlamento español y que el jefe del estado no es nada. Es un órgano. No un poder y, por tanto, no puede tener ningún protagonismo en el sistema polÃtico.
¿Cómo interpreta el comunicado que lanzó Casa Real el domingo?
Pues como una especie de cortafuegos. Se han dado cuenta de que toda la información iba a salir o ya estaba saliendo. No habÃa quién lo parara y las peticiones para investigarle en el Congreso iban a seguir creciendo. Y el Rey viene a reconocer que su padre es un presunto corrupto, que no tiene el comportamiento honorable que se le presupone, pero que él si será honesto.
El comunicado habla directamente de «posibles activos, inversiones o estructuras financieras» que pudieran estar «fuera de la legalidad» o fuera «de los criterios de rectitud» de la propia Corona.
El comunicado, prácticamente, certifica que mucho de lo que se está publicando es cierto. Y, además, lo ratifica el hecho de echarlo y no darle un duro. Pero también hay que recordar que a un testamento no se puede renunciar hasta que la persona ha muerto. Juan Carlos tendrá que hacer testamento y en el momento de su muerte Felipe VI tendrá que renunciar. El Rey lo que está haciendo ahora es anunciar que renunciará. Pero no puede hacerlo hasta que no se produzca la muerte del testador.
También llama la atención que el comunicado dice que conocen esta información desde hace un año.
Sà y ahora pone el grito en el cielo con los negocios de su padre, pero ¿es que él no sabÃa qué hacÃa su padre antes? Y hay más cosas que tiene que saber y no solo desde esa fecha. Felipe VI ha sacado este comunicado cuando no ha tenido más remedio y como forma de evitar, sea como sea, la caÃda de la monarquÃa.
Aquà habrÃa que saber muchas más cosas que no sabemos. Qué es lo que ha ido pasando dÃa a dÃa y también las negociaciones que ha habido entre padre e hijo para ver cómo tratan este asunto. Yo creo que todo esto es un indicador de que durante mucho tiempo la monarquÃa penó que iba a su aire, que no tenÃa que rendir cuentas ante nadie. Pero, de pronto, se ha visto ‘pillada’ y ahora quiere dar un imagen de que son el colmo de la rectitud.
¿Qué futuro ve?
Si se coge la historia de España y se estudia… Es muy difÃcil que la monarquÃa sobreviva. También se puede llegar a la conclusión de que hay que plantear un referéndum. Estamos en una situación muy delicada y especial. Hay que plantear a los españoles si quieren vivir en una república o una monarquÃa.
¿Y cómo lo hacemos con la Constitución?
La Constitución no lo permite. Solo permite un referéndum consultivo y no está del todo claro. Es difÃcil encajar un referéndum de este tipo en nuestra Constitución. Y eso es un problema grande. La monarquÃa ha sido el problema por el cual no hemos enfrentado el debate de una posible reforma constitucional.
«Hay que plantear a los españoles si quieren vivir en una república o una monarquÃa»
La Constitución del 78 está pensada para mantener la monarquÃa. El artÃculo 168 es una suerte de cláusula de intangibilidad para proteger la monarquÃa. Parece que evitan que se pueda reformar la Constitución para también excluir la posibilidad de dejar fuera a la monarquÃa en esa futura reforma. Ese es el problema de fondo que hay. La monarquÃa restaurada no soporta el proceso de reforma constitucional. En el momento en el que se plantee la reforma de la Constitución surge una pregunta: ¿qué hacemos con la monarquÃa? Estamos en una situación de parálisis.
¿Qué propone usted?
No lo sé. Es muy difÃcil. La monarquÃa puede ser el fusible que a lo mejor tiene que saltar para que se pueda articular un sistema polÃtico en España que pueda funcionar. Estamos en un momento en el que la situación se puede convertir pronto en inmanejable.
Lo mismo hay que hacer saltar este fusible y comenzar un proceso constituyente. Hacer unas elecciones constituyentes y hacer una nueva Constitución. ¿Por qué? Porque la monarquÃa impide impide que la propia Constitución se reforme.
A mis alumnos siempre les decÃa que la Constitución es una vasija que está cuarteada, que tiene rajas profundas, pero que tiene una tapa muy fuerte que hace que la vasija cuarteada se mantenga en pie. Si quitas la tapa, la vasija se rompe inmediatamente. La monarquÃa es la tapa del régimen del 78. Hace que el sistema polÃtico se mantenga sin que estalle, sin que salte por los aires. Pero, al mismo, tiempo le impide evolucionar. Porque reformar la Constitución también implica hablar sobre la monarquÃa y el cuarteamiento cada está dañando más la estructura de la vasija.
Es duro lo que plantea. Dices que la monarquÃa es un problema, pero también dice que con la Constitución no podemos resolverlo.
En la primera restauración borbónica este cÃrculo ya se dio. Hay un artÃculo de Mariano GarcÃa Canales que explica los intentos de reforma de la Constitución de 1876, tras la restauración monárquica. Es muy interesante. En España se discute mucho sobre la reforma de la Constitución de 1876, pero no se formaliza ninguna reforma. ¿Hasta cuándo? Hasta que llega 1931 y España se acuesta monárquica y se levanta republicana.
En este segunda restauración borbónica está pasando algo parecido. Las constituciones que no se reforman acaban saltando por los aires y aquà estamos ya jugando con fuego. La abdicación de Juan Carlos I fue el primer fusible. Ahora este es un segundo fusible.
Este nuevo escenario también afecta a nuestra visión del pasado reciente y de la Transición.
Absolutamente. El monarca es el que nombra a Arias Navarro y después a Suárez. La Transición española fue una restauración monárquica que, después, giró a una democracia para garantizar la supervivencia de la propia restauración monárquica. Y por eso se hizo como se hizo. Con la Ley para la reforma polÃtica que sale de unas cortes franquistas, con una composición del Congreso que se hizo haciendo una desviación calculada del principio de igualdad, con un Senado que es una monstruosidad, con un sistema electoral que se aprueba por decreto ley y que sigue rigiendo nuestras elecciones…
«Lo mismo hay que hacer saltar este fusible y comenzar un proceso constituyente»
Los elementos esenciales de nuestra fórmula polÃtica se definieron preconstitucionalmente. Es decir, las Cortes constituyentes no definieron el sistema polÃtico español. Se diseñó antes en la Ley para la reforma polÃtica y lo que hicieron las Cortes Constituyentes fue asumir como propio el diseño.
Lo del sistema polÃtico español es terrible. Es la propia monarquÃa la que encorseta la Constitución y no deja que se reforme o regenere. La Transición fue una restauración monárquica que tomó el camino de transición a la democracia. Estuvo siempre condicionada a que la monarquÃa no fuera cuestionada en ningún momento. La monarquÃa es un lastre que está ahà y que, además, es un tapón que impide la evolución del sistema.
El periodista José Antonio Zarzalejos ha escrito, incluso, sobre el ‘autoexilio’ de Juan Carlos.
SÃ. Yo creo que el Juan Carlos I morirá fuera de España. También lo hicieron su padre, su abuelo y su bisabuela. El único rey Borbón que ha muerto aquà de los últimos fue Alfonso XII y murió tÃsico. Todos los demás reyes han tenido que irse. Creo que Juan Carlos I acabará yéndose a vivir a Ginebra o algún sitio asÃ.

