Carlos Martin BeristainCarlos Martín Beristain es médico y doctor en psicología social. Trabaja desde hace más de 25 años en América Latina y Euskadi con víctimas de la violencia y organizaciones de derechos humanos. Fue coordinador del informe ‘Guatemala Nunca Más’ y ha trabajado como asesor en comisiones de la verdad y procesos de memoria en conflictos en El Salvador, Perú, Paraguay y Ecuador y también en el Sáhara. En estos momentos hace labores de asesoría en el proceso de paz en Colombia entre el Gobierno y las FARC y forma parte del Grupo de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para esclarecer el caso de los 43 jóvenes normalistas de Iguala (México) desaparecidos. Ha realizado varios peritajes para la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ha sido consultor de la Corte Penal Internacional de La Haya sobre varios países de África. En Euskadi, donde está vinculado desde hace décadas a la defensa de los derechos humanos, fue uno de los impulsores de la iniciativa Glencree entre víctimas de diferentes violencias. Forma parte de la comisión para el reconocimiento de las víctimas de abusos policiales y también es miembro de la comisión que investiga los casos de tortura junto al forense Francisco Etxeberria. Recientemente, ha recibido el Premio Gernika por la Paz

Usted trabaja en el proceso de paz de Colombia, donde recientemente se ha acordado crear una Comisión de la verdad.

-Sí, se ha firmado un documento de lo que será la futura Comisión de la verdad. Es una buena noticia para Colombia, las víctimas lo están esperando desde hace muchísimo tiempo. En el proceso de paz en Colombia se empezaron a dar pasos que no se habían dado en ningún otro proceso de cómo escuchar la voz de las víctimas en la mesa de negociación, hubo foros por el país, una visita de 60 víctimas y cinco delegaciones a La Habana frente al Gobierno y las FARC y eso ha tenido un impacto positivo. El acuerdo sobre una comisión de la verdad es el camino de vuelta desde la mesa a una demanda social presente en el país hace mucho tiempo. Read More →

10/05/15

La relación entre la cuestión nacional y la cuestión social es un viejo debate en Euskal Herria. Estuvo implícito en la ANV de los años 30 del siglo pasado, fue explícito en las primeras escisiones de ETA al final de los 60 –ETAberri- y principios de los 70 -ETA (VI)-. Igualmente su modo de relacionarlas estuvo presente en la aparición de LAIA y, en cierto modo, en la división ETA-m y ETA p-m. Hoy todavía el modo de imbricarlas –tema del reciente Gai Monografikoak nº 48 de Manu Robles Aranguiz Institutua- sigue dividiendo aguas entre todas las corrientes incluidos los nacionalismos. Read More →

El 16 de octubre de 2012, en la Universidad de San Martín de Buenos Aires, el filósofo francés Jacques Rancière impartió una conferencia que llevaba por título “La democracia hoy”, en el marco de una semana de conferencia en Buenos Aires y Rosario organizadas por la  UNSAM y la editorial Tinta Limón.

 En esa conferencia, Rancière desarrolló su ya conocida reflexión sobre el tema: la democracia no es ningún régimen de gobierno, sino la manifestación, siempre disruptiva y conflictiva, del principio igualitario. Por ejemplo, cuando los proletarios del siglo XIX deciden no actuar como si fuesen simple “fuerza de trabajo”, sino personas iguales a las demás en inteligencia y facultades, capaces de leer, pensar, escribir o autoorganizar su trabajo. La democracia sería de ese modo lo ingobernable mismo en su manifestación, es decir, la acción igualitaria que desordena el reparto jerárquico de lugares, papeles sociales y funciones, abriendo el campo de lo posible y ampliando las definiciones de la vida común.

  “No hay Estado democrático”, afirmó intempestivamente Rancière ante un auditorio repleto de admiradores del gobierno Kirchner. Es decir, no hay traducción institucional posible de este fondo disruptivo, expansivo, de la política. En todo caso pueden darse algunos efectos, en términos de libertades o derechos. Pero “la democracia no se identifica con una forma de Estado, sino que designa una dinámica autónoma con respecto a los lugares, a los tiempos, a la agenda estatal”.

Después de la conferencia, como estaba previsto, tomó la palabra Ernesto Laclau, teórico de la hegemonía populista e intelectual de referencia para el grupo fundador y dirigente de Podemos. Laclau es un gran conocedor de la obra de Rancière, a la que ha dedicado numerosos escritos donde explica sus afinidades y diferencias con su pensamiento. Reproducimos aquí la pequeña discusión que mantuvieron ambos pensadores, como un estimulante para seguir pensando las tensiones entre dinámicas políticas y dinámicas estatales (o bien, por qué no, entre 15M y Podemos).

“¿No nos representan?” Discusión entre Jacques Rancière y Ernesto Laclau sobre Estado y democracia.

HITZEGIN PARLAR FALAR HABLAR BAKEGILEAK

Desberdinen arteko topaketa espazioak posible egitea bilatzen da. Hitz egitea, entzun ahal izatea, elkarrizketan aritzea, amore ematea, ulertzea, partekatzea, errespetatzea, arrazoitzea, ulertzea, birpentsatzea…lortzea lantzen diren espazioak, bakean eta justizian elkarrekin bizi izan ahal izateko, elkartzen gaituena aurkitzeko bilaketa horretan, ditugun aurkezpenetako aukera. Ariketa honi bake-kultura deitzen diogu

Bakeari baietz esatea eta gerrari ezetz, ez da hautaketa morala bakarrik, bizitzaren alde eta heriotzaren kontra egiten den hautaketa baizik. Gerraren eta bakearen artean egiten den aukeraketan bizitza da hautagai. Ikuspuntu horretatik, zerumugan ikusten dugun etorkizunak, gerraren aurkako jarrera zorrotz batetik harago, zera proposatzen digu: generoen arteko
harremanari irekitasun eta begirune handiagoz begiratzea, naturarekin harmonian bizitzea, eskubide zibil unibertsalak defendatzea eta bidegabekeriaren aurreko desobedientzia bultzatzea, hau da, munduan nagusi den ordena zuzentzeko gizarteak erabil ditzakeen antolamendu forma zeharkakoak.

HITZEGIN, PARLAR, FALAR, HABLAR ACTIVISTAS POR LA PAZ

Se busca posibilitar espacios de encuentros entre diferentes. Espacios donde se ejercite poder escuchar, hablar, dialogar, ceder, comprender, compartir, respetar, razonar, entender, repensar… la variedad de planteamientos que tenemos alrededor, en esa búsqueda de encontrar lo que nos une para poder convivir en paz y justicia. A este ejercicio le denominamos cultura de paz

El sí a la paz y no la guerra, no es sólo una elección moral, sino de vida contra la muerte. Entre guerra y paz hay una elección de vida. Desde esta actitud se vislumbra un horizonte de futuro que nos propone, más allá de una estricta posición contra la guerra, una reconsideración más amplia y respetuosa de la relación entre géneros, una vida en armonía con la naturaleza, la defensa de los derechos civiles universales o la desobediencia ante la injusticia, como formas transversales de organización social para corregir el orden mundial imperante.

…Según nosotras, nosotros, zapatistas, la reflexión teórica, el pensamiento crítico tiene ese trabajo de centinela. A quien trabaja con el pensamiento analítico, le toca el turno de guardia en el puesto del vigía. Podría extenderme sobre la ubicación de ese puesto en el todo, pero por ahora sólo baste plantear que es una parte también, nada más, pero nada menos. Digo esto por aquellos, aquellas y aquelloas (no olvidar la equidad de género y el reconocimiento de la diversidad) que pretenden:

.- O estar por encima y afuera del todo, como algo aparte, y se esconden detrás de la “imparcialidad”, la “objetividad”, la “neutralidad”. Y dicen que analizan y reflexionan desde la asepsia de un imposible laboratorio materializado en la ciencia, la cátedra, la investigación, el libro, el blog, el credo, el dogma, la consigna.

.- O trastocan su papel de vigías y se adjudican el de nuevos sacerdotes doctrinarios. Siendo apenas centinelas, se comportan como si fueran el cerebro dirigente que muta en tribunal penal a conveniencia. Y desde ahí ordenan lo que debe hacerse, juzgan y absuelven o condenan. Aunque hay que reconocerles que el hecho de que nadie les haga caso, marcadamente la realidad siempre rebelde, no los inhiba de su delirio (etílico, no pocas veces)…

O sea que nosotras, nosotros, zapatistas, vemos una cosa, y ellos ven otra.

…Porque vemos que se sigue recurriendo a los mismos métodos de lucha. Se sigue con marchas, reales o virtuales, con elecciones, con encuestas, con mítines. Y, de manera concomitante, surgen y se desarrollan los nuevos parámetros de “éxito”, una especie de aplausómetro que, en el caso de las marchas de protesta, es inverso: mientras más bien portada sea (es decir mientras menos proteste), mayor su éxito. Y se hacen organizaciones partidarias, se trazan planes, estrategias y tácticas, haciendo verdaderos malabares con los conceptos…

La Tormenta, el Centinela y el Síndrome del Vigía. « Enlace Zapatista | banderatrapo.

…Hay demasiadas preguntas que necesitan otro tipo de respuestas que no caigan en la retórica generalista o en los grandes enunciados formales de apoyo genérico a la cultura…

…¿financiamos esa gran industria de la Europa del capital global o apostamos por aquellas prácticas empresariales e iniciativas laborales sin precarizar, que se generan en un ecosistema sostenible y en el marco de una economía social de intercambio de bienes y servicios de cercanía, en muchos casos también con conexiones internacionales? Porque el apoyo a lo local no quiere decir necesariamente autarquía, catetismo o casticismo…

…¿Defendemos un patrimonio y unos museos públicos de tod*s y para tod*s, que inviertan en su mantenimiento razonable y en la producción de nuevo patrimonio público (con toda su potencia pedagógica y comunitaria, actividades públicas, información eficaz, publicaciones asequibles, mediación social, trasparencia económica y participación democrática e igualdad) o definitivamente, siguiendo el modelo liberal, los entregamos a los “empresarios mecenas” para que se apropien de ellos y, por tanto, volvamos a la época anterior a la Ilustración en la que el patrimonio era de reyes, duques y marqueses; ahora de estos nuevos príncipes y monarcas de la globalización, muchos de ellos especuladores que encuentran en las obras de arte otro magnífico mecanismo para su enriquecimiento desmedido, su boato social y lujo doméstico? ¿Cómo compaginamos, si lo hacemos, el mecenazgo y el patrocinio con los intereses públicos sin que estos queden supeditados a los primeros y la propiedad comunal pase a manos privadas?…

…¿Dejamos que las herramientas de conocimiento, producción de saberes y transmisión digital sigan en manos de los grandes monopolios tecnológicos, empresas de telefonía, etc., con el apoyo de unos gobiernos incapaces de poner freno a su avaricia o apostamos por políticas capaces de romper la brecha digital y de democratizar el acceso a la producción y distribución de saberes y expresiones artísticas, mediante planes de alfabetización y competencia digital?…

…¿Permitimos que vuelva la catequesis a las escuelas y la asignatura de cultura empresarial se convierta en otro de esos conocimientos pragmáticos, tan de moda en el discurso neoliberal, que están acabando con las enseñanzas artísticas, la historia de las humanidades -incluidas todas las religiones- la filosofía y otras “inutilidades” fundamentales para la formación integral de las personas?…

…La economía cultural es fundamental para determinar qué modelo de sociedad pretendemos; porque si queremos invertir mucho más en educación y cultura, habrá que decidir también dónde menos…

 

ALGUNAS REFLEXIONES AL HILO DE LA DESAPARICIÓN DE ZEMOS98 | Santiago Eraso Beloki.

Unas 3.500 personas protestan en Barcelona por la ley de seguridad ciudadana

La indignación de un sector de la sociedad, la oposición de colectivos sociales y partidos políticos, las recomendaciones de los órganos consultivos y el trámite parlamentario han logrado pulir en parte el Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana aprobado por el Gobierno en noviembre de 2013. Los castigos por manifestarse ante el Congreso se han reducido drásticamente, interrumpir un mitin político ya no aparece entre el listado de faltas, así como los confusos “ultrajes” a la bandera y a España.

Sin embargo, han sido cambios insuficientes para que sus detractores dejen de llamar ley mordaza al texto aprobado en el Congreso con solo los votos del Partido Popular. De cumplirse las promesas de la oposición, la ley tendrá de vida lo que dure el actual Gobierno conservador.

Guía definitiva para manifestantes bajo la Ley de Seguridad Ciudadana.

Todos los testimonios son coherentes y más de la mitad de ellos muestran el máximo grado de credibilidad. Ésta es una de las principales conclusiones del Estudio ‘Incomunicación y tortura. Análisis estructurado en base al Protocolo de Estambul’, presentado esta mañana en la sede de la Fundación de la Abogacía Española y en el que han participado más de 30 profesionales de la salud y ocho organizaciones civiles.

El estudio, realizado durante 4 años de investigación sin ningún tipo de financiación, es el primero en el Estado aplicando el Manual de Investigación y Documentación Efectiva sobre Tortura, Castigos y Tratamientos Crueles, Inhumanos o Degradantes, más conocido como Protocolo de Estambul, una guía para evaluar la coherencia de los testimonios de personas torturadas adoptado en el 2000 por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pero con, todavía, muy poca aplicación en la mayoría de países europeos. Los relatores especiales sobre la Cuestión de la Tortura de las Naciones Unidas y sobre la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales en la lucha contra el terrorismo, Juan E. Méndez y Ben Emmerson, respectivamente, han resaltado, en un mandato hecho público hoy, la importancia del informe como “un paso hacia la transparencia y la rendición de cuentas” en los casos de torturas, recomendando al Gobierno español que tome en cuenta sus recomendaciones y conclusiones.

 

Un estudio da por veraces 45 testimonios de personas torturadas en el País Vasco | Periódico Diagonal.

La tortura horroriza; y está bien que sea así. La conciencia del horror nos recuerda lo inasumible, lo que no se puede (dejar) hacer. El rechazo a la tortura debe ser por ello incondicionado (no está limitado a ninguna circunstancia específica) y la exigencia de salvaguardar ese rechazo incondicional queda igualmente proyectado no sólo hacia el espacio concreto en el que habitamos sino también a lo que se hace en otros lugares y a lo que se ha hecho en otros tiempos. La tortura no merece ningún resquicio, ninguna oportunidad.

 

La tortura y sus rechazos | Periódico Diagonal.