demagun

Violencia, no violencia y desobediencia civil Nuevas vueltas a viejos debates

Lunes, 22. Diciembre 2008 von demagun

 Mario Zubiaga y Sabino Ormazábal

Finales de los noventa. Estamos en la tregua de Lizarra-Garazi y en los momentos
previos y posteriores a la misma. La desobediencia civil es una propuesta
de debate y una práctica política en alza en Euskal Herria.
Propuesta de debate, porque cada vez más sectores de los movimientos sociales
y políticos vascos así lo demandan. Varios medios de comunicación ponen el
tema a discusión, entre ellos el cerrado Egin, que da espacio a medio centenar de
artículos en su página de debate. Se editan monográficos sobre desobediencia civil
en publicaciones como Bake hitzak (de Gesto por la Paz), Hika, Ezpala, Elkarri
o Herria 2000 Eliza. Se organizan mesas redondas públicas. Se habla de
una “segunda transición”. De una nueva situación. La desobediencia civil resulta
ser uno de los tres principales temas solicitados por grupos sociales de todo tipo
para ser analizado en las dos primeras jornadas de movimientos sociales, en
mayo de 1999 y 2000. Aparece este concepto en los análisis de grupos políticos
como Zutik, Batzarre, EA, ERC, EH… y después Aralar.
Propuesta práctica, porque a las experiencias históricas de la confrontación antinuclear
(impago del recibo de luz, boicot de los trabajadores portuarios a desembarcar
material para la central de Lemoiz…) y de la insumisión victoriosa al
servicio militar obligatorio, se fueron uniendo otras realidades desobedientes relacionadas
con el soberanismo, el ecologismo (Itoiz, impago para la consecución
de una autopista sin peaje…), el empleo del euskera en el ámbito judicial, de apoyo
y alojamiento a los “sin papeles”… Son varias las campañas fomentadas desde
los Demo, ABK, Desobedientzialariak, Zuzen, Solidarios… grupos que en su mayoría
surgen esos años, mientras que aún siguen activos algunos grupos antimilitaristas,
como KEM-MOC y Kakitzat.
La imaginación se compagina con la audacia cuando sesenta personas se ponen a
jugar una partida de mus en plena vía férrea (serán todas ellas detenidas), se disfrazan
otras de “Giraldilla” reivindicativa y se suben al tablado de los Mundiales de
Atletismo de Sevilla en 1999 ante millones de telespectadores o se cuelan con la
bici y sus correspondientes maillots amarillos y de la montaña en una etapa pirenaica
del Tour, mientras que los Demo se traen de Pau los 21 sillones correspondientes
a los electos vascos en el Consejo General de los Pirineos Atlánticos.
Fin del primer capítulo. La tregua de Lizarra-Garazi se rompe. En octubre de
2000, Aznar, Mayor Oreja y Garzón cortan de raíz el pujante árbol de la desobediencia
civil, activando la operación “Itzali” (apagar) y deteniendo a una decena
de personas relacionadas con la Fundación Joxemi Zumalabe, ABK y Bai Euskal
Herriari. A las mismas se les acusa de pertenecer y colaborar con ETA en una supuesta
“estrategia de desobediencia civil para subvertir el orden constitucional”.
La reacción social en Euskal Herria ante estas detenciones es importante. Se convoca
una rueda de prensa en pleno Paseo de la Concha de San Sebastián, poniendo a
la vista todo el “arsenal mortífero” que utiliza la Fundación (actas, libros, carteles, revistas…)
con el respaldo de decenas de agentes sociales alrededor del “peligroso”
material incautado. Mil setecientas personas se dirigen a los juzgados y firman en
ellos una autoinculpación en la que dicen que han hecho y hacen lo mismo que las
personas detenidas, además de que las consideran presos de conciencia. Una multitudinaria
manifestación, de las mayores reunidas jamás en Donostia, recorre las calles
a los pocos días. Un nuevo equipo se incorpora al patronato de la Fundación.
La desobediencia civil se pone en boca de más sectores sociales. Muchos amagan,
sin más, mientras que unos pocos se esfuerzan en encontrar caminos eficaces
en diversos ámbitos. De estos años son, por ejemplo, las numerosas parodias
y actividades de los Demo en pro del bilingüismo en los servicios de la compañía
ferroviaria francesa CSNF, las escaladas a los muros carcelarios, el simulacro de
autodeterminación custodiado por boinas azules de la ONU que garantizan su libre
ejercicio en tierras vascas… Urnas y música ante imposición y uniformidad.
A su vez los debates continúan entre aquellos núcleos que, por una parte, consideran
que es posible entender la práctica desobediente como un cajón en el que
puede entrar de todo, y aquellos otros que no consideran compatible complementar
estrategias diferentes, ni siquiera por la puerta de atrás. La opción por una desobediencia
estrictamente civil, es, por su coherencia, la que ha mantenido una
línea más clara y continuada en el tiempo. No en vano, las posturas pretendidamente
más radicales han provenido muchas veces de personas que nadie conocía
en el ámbito de los movimientos sociales vascos.
Sin embargo, más allá de estos debates, el daño ya estaba hecho. Desde el Estado
se logra inculcar el miedo en los sectores sociales que apostaban por el activismo
civil: numerosos organismos y personas aparecen citados en el auto judicial contra
la Fundación Zumalabe (más de medio centenar de grupos y nombres concretos,
incluso los organismos partidarios de la legalización de la marihuana son parte del
“entramado”). Al criminalizar la opción más atractiva de futuro, la desobediencia
civil, adjudicándole a ETA su maternidad, se buscaba cortocircuitar cualquier solución
que conllevase una salida no dolorosa del conflicto vasco, sin vencedores ni
vencidos, aunque la solución se propusiera desde una posición no-violenta y democrática.
Es más, podría decirse que por ello mismo, por ser una alternativa de activismo
no-violento, difícil de atajar con los parámetros del antiterrorismo de manual
clásico, se intentó criminalizarla de raíz. Todo lo que se hiciera de
desobediencia civil a partir de mediados de los noventa era por órdenes de ETA.Ésta ha sido la tesis de la sentencia del 18/98.
Tercer capítulo. Así llegamos a la última tregua. La que más tiempo ha durado
y la que más cerca ha estado de encauzar una salida. Pero no por ello se vislumbra
distensión alguna desde los aparatos del Estado: no hay vuelta atrás en
las acusaciones; se mantiene la tesis: todo es ETA, se hagan las cosas de forma
violenta o no-violenta. La sentencia del 18/98, con la tregua ya finalizada, condena
a nueve personas por impulsar el debate social acerca de la desobediencia civil
con un total de 85 años de cárcel y 211 meses, y multas multimillonarias, a razón
de 30 euros al día. El caso está recurrido ante el Tribunal Supremo y es
inminente, en meses, su resolución.
En http://desobediencia1898.wordpress.com/ se puede tener acceso a una campaña
que está en ciernes. Los debates sobre la conveniencia de sustituir el ejercicio
de la violencia por la no-violencia quedan obstaculizados ante situaciones
como la descrita. Podríamos extendernos sobre la opción más ética y adecuada
para la realidad vasca, pero todo debate estaría condicionado por la criminalización
de la pura disidencia que hoy padecemos, por muy no-violenta que sea esa
disidencia. Además, cualquier asentimiento expreso de lo beneficioso que podría
ser impulsar una estrategia de desobediencia civil en nuestro país sería interpretado
como reiteración delictiva desde las instancias jurídicas que nos mantienen
bajo la espada de Damocles del Tribunal Supremo.
La propuesta más reciente que se ha planteado desde las posiciones que defienden
la no-violencia para la transformación social ha sido la convocatoria a finales
de junio de las conversaciones del Victoria Eugenia de Donostia. En las mismas,
una quincena de grupos que ha optado por la práctica no-violenta en su quehacer
cotidiano han intentado llegar a unos acuerdos de intervención conjunta. Puede encontrarse
más información en www.noviolenciactiva.org, donde se encuentra asimismo
el documento “Nuestra marcha de la sal”, fruto del debate realizado entre
los diversos agentes que han participado en estas conversaciones. Este documento
refleja las dificultades, los lugares de encuentro y las perspectivas de debate que se
plantean en la actualidad entre los grupos vascos partidarios de esta opción.
Mario Zubiaga y Sabino Ormazábal han sido sentenciados a nueve años de cárcel en la pieza
de Desobediencia Civil en el proceso 18/98.

VIENTO SUR Número 101/Noviembre 2008 75

Carta con respuesta

Viernes, 19. Diciembre 2008 von demagun


Rafael Reig responde a las cartas de los lectores

Publico.es

19 Dic 2008

 

Leo en su periódico que Rodríguez Zapatero destaca que cada dos días se detiene a un etarra. No estoy muy ducho en materia antiterrorista, pero me parece difícil que ETA tenga a tantos miembros en activo actualmente. Así que sigo leyendo y más abajo encuentro que el presidente, en realidad, habla de 365 presuntos etarras, lo que cambia sustancialmente las cosas. Pero, a renglón seguido, la noticia vuelve a referirse a 365 miembros de ETA, es decir, 365 personas juzgadas y condenadas por delitos de terrorismo. Estaría bien que nos informaran sobre cuántos de esos 365 sospechosos de pertenencia o colaboración con banda armada son finalmente declarados culpables. Aunque temo que esos términos, sospechoso y culpable, cada vez más nos parecen sinónimos. Si aparece la palabra terrorista, todo desacuerdo con la información o con la opinión se interpreta como peligrosa justificación de la violencia. O sea: o conmigo, o contra mí.

 

FERNANDO LAVIANA MARTÍNEZ SEVILLA

En el paseo por el periódico tropezamos los dos en la misma piedra: también me quedé atónito ante ese titular. Lo primero que pensé fue en Uribe, ese campeón de la democracia. Otro que tal baila, me dije, porque acababa de leer que el presidente de Colombia presume de detener a ocho guerrilleros diarios.

La jactancia de Zapatero se basaba en dos cosas, a cual más entristecedora. Una, como usted señala, en eliminar la presunción de inocencia: acusar a 365 personas de algo es ya lo mismo que condenar a 365 culpables. Otra (complementaria), la perversión de la lucha contra el terrorismo mediante la célebre “teoría del entorno”. En 2007 se celebraron 59 juicios contra 178 personas. 52 de ellas fueron condenadas en el sumario del caso Ekin. En total, ¿cuántos son condenados por pertenencia a una banda armada y cuántos por escribir un artículo o algo así, sin tener más relación con ETA? No he logrado encontrar datos: la “teoría del entorno” consiste en que da lo mismo. Es complementaria porque sirve, entre otras cosas, para eliminar la presunción de inocencia. Cualquiera, incluso sin saberlo, puede formar parte de un “entorno”: basta una acción legal, pero que coincida con los fines de una banda ilegal.

Así estamos: para luchar contra el terrorismo hay que firmar un cheque en blanco al Gobierno. Si no, ya pasas a formar parte de ese difuso y voraz “entorno” que va absorbiendo a cualquiera que no admita que vale todo. Un poco de miedo sí que da, para qué negarlo.

1 comentario

Comentario por Juan — 19/12/2008 @ 10:20

Estoy de acuerdo totalmente con los dos, lo que cuentan es el origen también de la guerra preventiva y monsergas de ese tipo. La ley desprovista de sentimientos de odio y de venganza se ve suplantada por estos últimos que lo justifican todo. Lo cierto es que estos argumentos pueden ser utilizados ahora por nacionalistas errados de forma victimista, pero es una espiral que dificilmente tiene salida. Pienso que manejarse de forma correcta legitima tu postura y lo contrario, incluso teniendo razón es dar argumentos a la otra parte. Argumentos reales por ottro lado. En otras palabras la mano dura sin las debidas garantías no soluciona nada, y engendra un bucle de violencia en el que nadie tiene razón del todo (como siempre pasa por otro lado). Sólo los probados terroristas deben ser condenados, aplicar la ley es eso y nada más. Las detenciones preventivas infundadas, meter a todos en el mmismo saco, difuminar el contorno entre sospechoso y procesado o condenado y por tanto terrorista es un error que vulner garantías que escritas quedan bien porque a priori parecen justas

Gol en propia meta

Viernes, 19. Diciembre 2008 von demagun

Gran éxito de los organizadores de derrotas: por primera vez en tres décadas, este año no habrá partido navideño de la selección vasca. El programado contra Irán para el día 27 en San Mamés ha sido suspendido ante el desafío planteado a la Federación Vasca por 165 jugadores, entre ellos todos los del Athletic y gran parte de los de la Real, que amenazaron con no disputar el encuentro si la selección no se llamaba “de Euskal Herria”, y no “de Euskadi”, que fue la denominación utilizada en los años treinta y desde 1979 hasta diciembre de 2007, en que se cambió por presiones del mismo sector que ahora plantea el desafío.

El episodio constituye una metáfora de dos de los peores males de la sociedad vasca actual: la ignorancia sobre la propia historia y la intransigencia. Euskadi es un neologismo inventado por Sabino Arana para designar a los siete territorios vascos cuya independencia reclamaba el nacionalismo. El término pasó a ETA, que lo sigue manteniendo en sus siglas (Euskadi Ta Askatasuna) y a la izquierda abertzale, que hasta hace poco veía con sospecha el empleo de la denominación alternativa, Euskal Herria, considerada poco política, meramente geográfica: más propia de profesores o de carlistas que de auténticos gudaris.

Hasta que, hacia 1992, y sin que mediara explicación, ETA comenzó a utilizar el término Euskal Herria, que se convirtió así en signo diferenciador respecto al nacionalismo institucional. A partir del pacto de Lizarra, EA y el PNV se sumaron a la nueva moda. Sin embargo, aplicarla al fútbol planteaba el problema de la ruptura con la tradición de la selección vasca que en plena Guerra Civil llevó el nombre de Euskadi a 38 ciudades europeas y americanas; y el de la demasiado visible voluntad de identificación con el radicalismo abertzale. Por eso la Federación Vasca de Fútbol, con el apoyo de las de otros deportes, decidió recuperar el nombre tradicional.

El chantaje (Euskal Herria o no jugamos) es también reflejo de la intransigencia que domina otras realidades vascas, y expresión de un cierto masoquismo: el de quienes prefieren quedarse sin partido que sin motivo de queja.

El Pais 19/12/08

«Bortxa eta erresistentzia ezin dira bateragarriak izan» Sabino Ormazabal

Lunes, 24. Noviembre 2008 von demagun

Donostia, 1953. Kazetaria. 18/98 auzian epaitua Joxemi Zumalabe Fundazioaren atalean. Zumalabe Fundazioak “ETArekin kolaboratu” duela dio akusazioak. Auzitegi Goreneko fiskalak Fundazioko bost kide –bera barne– errugabetzat jotzea eskatu du. AVTk gogor jarraitzen du ordea. Oraingoz aske daude 20.000 euroko bermepean, Auzitegi Gorenaren erabakiaren zain.
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“Ez da erraza indarkeria-ezaren bidezko konponbidea bilatzea arazo guztiei; ezta indarkeria erabiltzeak konponbiderik ez duela ekarri ikusi den kasuetan ere. Baina, lan hipotesi hau behintzat adostu genezake: indarkeria-eza erabil badaiteke, orduan hobe da bide hori erabiltzea. Beraz, zer aukera eskaintzen dizkigun aztertu beharra dago”. Jean-Marie Muller pentsalariaren gogoeta hau aurreratu digu Sabino Ormazabalek. Joxemi Zumalabe Fundazioko kide hau, bestalde, Bidea helburu taldeko kidea eta Indarkeria-eza Aktiboa-ren sustatzailea da. Herri mugimenduko zenbait taldek urratutako bidea gogoratuz abiatu dugu solasaldia. Egungo gizartearen egoeraren argazki orokorra osatu dugu elkarrizketan, bere esperientziatik eta ikuspuntutik begiraturik.

Lagundu iezaguzu 18/98 auzia ulertzen, Joxemi Zumalabe Fundazioko kide zaren ikuspegitik.

Zumalabe Fundazioa gizarte mugimenduan ari ziren taldeak ikertzeko sortu zen: berauen arteko harremanak sustatzeko; hala nola hainbat arloko gaiak aztertu eta bideratzeko. Mugimendu sozialak 1970eko hamarkadan suspertu ziren eta 80koan sendotu. Anitzak izan dira: feminismoa, antimilitarismoa edo ekologismoa sustatu dituzte, besteak beste. 90eko hamarkadan ziklo baten gainbehera zetorrela ikusirik, ideia berriak sustatzeko sortu zen Fundazioa. 18/98 auzian hori leporatzen zaigu funtsean. Beste taldeekin elkarlanean aritzea “ordaintzen” ari gara.

Lizarra-Garaziko Akordioaren aurreko eta ondoko garaia zen hura.

Bai. Mugimendu sozialetan ziklo bat bukatzen ari zen eta beste bat sortzen. ETAk, bere aldetik, aspaldian irekiak zituen frente berriak eta Estatuak ere antzekoa egin zuen. Entornoaren tesia funtsatu zuen orduan: “Herri mugimenduan ari diren talde guztiak abangoardiak erabiliak dira”. Azken tesia “Dena da ETA” izan zen. “Ez dago ingururik ez marrarik”. Estatuak kriminalizazio esparrua zabaldu zuen.

Desobedientzia zibilaren esparrua sustatzea xede zenutenak ere bere jomugan sartu zintuen Estatuak.

Desobedientzia zibila Estatuarentzat tresna arriskutsua bihurtu zen. 1999ko Topaketetan esparru ezberdinetako taldeak zertan ari ziren ezagutarazteko gida egin genuen. Ekimena publikoa izan zen, 300 pertsonek ordezkatuta. Herria Mugi sortua zen eta ondorengo jardunaldietan hiru gai transbertsalak aztertu ziren: komunikabidearena, lurralde antolaketarena eta desobedientzia zibilarena. Hori guztia ETAren su-eten garaian gauzatu zen, 1998-1999an. Bigarren trantsizioa aipatu zen, baita instituzioetan ere. Desobedientzia zibila, indarkeria-eza, ez obeditzearen joera… gizartean indartuz eta zabalduz hasi zen. Baina…

Zertan daude herri mugimenduan aritu ziren taldeak gaur egun?

Taldeak ahul daude, faktore asko direla tarteko. Beste ziklo bat irekitzeko gogoetatzen ari dira. Esaterako, parte-hartzearen ideia lantzen ari dira. Izan ere, herria mobilizatu izan denean, ez digute parte hartzeko aukerarik eman, desaktibatu gaituzte. Orain instituzioek diskurtso hori bere egin dutenean, gizartea ez dago mobilizatzeko gogoz, “matxakatuta” dago. Gizartea aldatu da, ez du aldarrikapenak bideratzeko modurik ikusten, ez lehengo modu bera behintzat. Bidea helburu taldean beste modu batean espresatu, mobilizatu eta antolatzeko bidea lantzen ari gara orain. Zoritxarrez, aurreko zikloa ez da oraindik itxi eta zaila da berria irekitzea. Abangoardiek aurretik joan behar dutela pentsatzen dute oraindik ere, Estatuak nahiz ETAk kasurako, baita alderdi politikoek ere. Finean berauek ere mugimendu sozialak bideratu nahi dituzte. Ez da bakarrik ezker abertzalearen gaitza.

Herri mugimenduek zerbait ekarri dute edonola ere.

Lorpenak ere badaude, noski. Hainbat esparru irabazi dugu: feminismoarekin eta ekologiarekin lotutako arlo batzuk, besteak beste. Hogeita hamar urteotako herri aldarrikapenak instituzioek bere egin dituzte itxuraz behintzat eta mugimenduak ahuldu dira. Gizartea beste dinamika batean bizi da. Galdera berriak daude eta teoriak lantzeko premia handia.

“Bidea helburu” lema bizirik dago, beraz.

Gandhiren esanari jarraikiz segitzen dugu. Alegia, egiten dugunak seinalatzen digu helburua. Iraganean ez bezala, helburua gaur eta orain ikusi behar dugu, ez bihar. Garai batean sozialismoa zen helburu eta hartara iristeko alternatibak lantzen ziren. Gaur aldiz, egunerokoak hartu du indarra. Gure kasuan, desobedientzia zibilaren eta indarkeria-ezaren praktikan, ezin duzu esan injustizia baten aurka zaudela eta zure bidean injustizia gehiago sortu, tresna desegokiak erabili eta sufrimendua areago zabaldu…

Mapa inacabado del sufrimiento liburuan biktimez eta sufrimenduaz idatzi duzu. Gaia lantzen ari zara, dakigunez.

Bai. Esparrua eta gaia osatzeke daude. Biktimen sufrimenduaren irakurketa partziala da. Bakoitzak sufrimendua bere egoeratik bizi du, ez dugu besteen egoera ikusten. Biktimak gure seme-alabak, lagunak edo bikotekideak dira, ez beste aldean daudenak. Lan honetan argazki orokorra egiten saiatu nintzen, egoera zein den eta zenbat biktima mota dauden azaltzen. Zereginean segitzen dut, batzuek “Las víctimas” delakoan sartzen baitituzte biktima guztiak. “Biktimek esan dutenez” entzuten dugu. Baina zenbat biktima dago? Ez dago biktima mota bakarra.

Zure aurkako epaiketan esparru eta lan hori hizpide izan zenituen.

Epaiketan liburua aurkeztu nuen nire defentsan, fiskalak aldiz irakurketa hauxe egin zuen: “Ruego al tribunal que tenga en cuenta la peculiar visión que tiene el señor Ormazabal de las víctimas”. Madrilen biktima guztiak argazki berean jartzea iraintzat jotzen dute. Nik ez dut biktimen arteko konparaketarik egin, ez hierarkizaziorik ere. Ez lukete lehen eta bigarren mailako biktimak izan behar, baina, zoritxarrez, hala da. Nire lema da sufrimendua oso zabalduta dagoela eta zurea konpontzeko bestearena kontuan hartu behar duzula. Beste biktimei begietara begiratu behar diezu eta zure egoera errespetatzea nahi baduzu, beren egoera ere errespetuz hartu behar duzu. Hori ez badugu egiten oso zaila izango da gatazka konpontzea. Biktimak politikoki erabat ahaztuta izan ziren, hutsune izugarria izan zen. Hori da arazoa egun. Urte batzuetan batzuei ez zitzaien batere kasurik egin, eta azkenaldian besteei ere ez. ETArekin bukatzea premia bihurtu da, Estatuak gatazka azkar bukatzeko errepresio diskriminatua –tortura barne– erabiltzen du.

“Indarkeria-eza Aktiboa” lema bizirik dago gaur egun?

Bai. Donostiako Boulevardean hilabetean bi aldiz “Egin bidea bakeari” ekimena burutzen dugu pertsona anitzek, adibidez. ETAren azkeneko su-etena ofizialki bukatu gabe zegoela sortu zen. Ideia hauxe da: orain arte atentatuak edo errepresioa salatzeko atera gara kalera, akzioaren erreakzioa agertuz. Orain modu baikorrean ateratzen gara. Nafarroako Uharten eta Bilbon ere antzeko ekimena egiten da. Elkarrizketaren alde eta indarkeria-ezaren aldeko bilgunea da, herriaren parte-hartzea sustatu nahi dugu. Hau da, ardura politikoa dutenei dei egiten diegu beste bake prozesu bat irekitzeko, baina gizartea kontuan hartuta. Herri ekimenak aktiboak izan ezean prozesua nekez gauzatuko baita gure ustez.

Bake prozesu berria landuko den esperantzan lanean segitzen duzue.

Bai, baina bakea ez da berez etorriko, bakea landu behar da. Prozesuak gizartearen egoera geldoa bizkortzeko balio behar du. Esaterako, bakea edo demokrazia hitzak desitxuratuta daude, mila irakurketa dituzte. Ekimen berriak behetik gora sustatu behar dira, goitik behera ez dira etorriko, gizarte sarea horizontalki uztartu behar da. Bidea helburu eta indarkeria-eza konpromisoak dira, baina aktiboa da edo ez da.

Prozesu berriaren aldeko haize berriak sustatu behar dira, beraz.

Bai, baina ezin dugu haize berriak etorri zain egon. Nork bere haizegailua jarri behar du martxan, hori da konpromisoa. Ez da nahiko “ETAren edo Estatuaren aurka nago” esatea, aktiboki aritu gabe. Egungo gizartea oso erosoa da. Lema berriak behar ditugu, ezin ditugu azken 30 urteetan erabili diren logo eta eslogan berdinak errepikatu.

“Borroka da bide bakarra”, esaterako.

Adibidez. Ezin ditugu betiko hitz oldarkorrak erabili. Beste kultura politiko bat sortu behar dugu: borroka eguneroko zeregina da, ez da bakarrik manifara joatea. Borroka gizarte sarea eraikitzea da. Borroka pertsona guztiak errespetatzea da. Badakit esaldi ponposoak direla, baina ezin dugu borroka kontzeptua bortxaren bidezko agerbidera soilera mugatu. Bakarra adjektibo murriztailea da. Bortxa eta erresistentzia ezin dira bateragarriak izan, eta ezin dira bazter utzi erresistentzia zibilak urte hauetan guztietan erabili dituen sormenezko proiektuak eta ideiak.

Gure azken berrogei urteotako historia nahasia da, ageri denez.

Bai, baina gogora dezagun Ikastolak indarkeria-ezaren ikuspegitik sortu zirela. “Ezin badugu eskolarik ireki, eskola etxean egingo dugu” esan eta egiten zuten. Jende anitza eta joera askotarikoa aritu zen. Modu aktiboan arriskatu eta konprometitu zena. Jarrera hori gure herrian oso errotuta dago. Ezin dugu pentsatu bortxa izan dela borrokarako joera bakarra. Adin batera heldu garenok ezin diegu gazteei ezer leporatu, aitzitik, bestelako bideak daudela erakutsi behar diegu. Ezin dugu esan ezta ere, beste bideen aldean honek salbatuko gaituela. Ez da makila magikorik. Umil eta inurriek bezala segitu behar dugu lanean.

Mikel Asurmendi    Argia 2008-11-23 — 2160.zenb

Un extratrerrestre en Euskal Herria

Miércoles, 12. Noviembre 2008 von demagun

En un reciente artículo, sugerías un experimento mental,
de esos que tanto gustaban a Einstein. Un extraterrestre que
visitase el País Vasco sólo una vez cada diez años podría
llegar a la conclusión de que los terrícolas habían alcanzado
la abolición del tiempo, tema como sabes netamente
einsteiniano. Un demócrata que despertase del coma cada
diez años en un hospital, por su parte, llegaría a la conclusión
que también España ha estado muerta al mismo tiempo. Ante
la última ofensiva contra la izquierda abertzale, extraías
algunas lecciones que, señalabas, sin duda también inferirían
ese extraterrestre asombrado o ese demócrata malherido.
Déjame preguntarte por una de esas lecciones, por un paso
de la tercera que tú mismo extraes. Escribías: ”Los que
verdaderamente queremos que ETA deje de existir (a algunos
de los cuales no se les permite votar ni presentarse a las
elecciones) no debemos dejar de insistir en la negociación
política como única vía posible para salir de esta atmósfera
opresiva en la que las víctimas de uno y otro lado caen por su
propio peso”. ¿En qué términos concibes esa negociación?
¿De qué debería hablarse? ¿Debería garantizarse el derecho
de autodeterminación, la salida de los presos de ETA, la
integración de Nafarroa en la consulta?

Si recuerdas, la primera de estas lecciones a las que
aludes era la de que, por parte del Estado español, la
democracia y el derecho son negociables, pero la unidad de
España no. Y permíteme una pequeña digresión antes de llegar
a tus preguntas. El gran historiador árabe Ibn Khaldun,
predecesor de Maquiavelo y de Marx, se preguntaba por qué
Dios había tenido a los judíos vagando precisamente 40 años
por el desierto y respondía diciendo que ese era el número de
años necesario para suprimir generacionalmente el recuerdo de
la esclavitud, obstáculo para la nueva vida en la tierra
prometida. La historia reciente de España invierte esta
secuencia. La dictadura de Franco duró también 40 años, y el
efecto que tuvo fue el de borrar en los españoles el recuerdo de
la libertad, obstáculo subjetivo para la restauración monárquica.

En medio de este lubricante olvido general, sólo el País Vasco (y
de otra manera Cataluña) ha mantenido la historia de España
bajo nuestros ojos, nos ha impedido olvidar por completo la
travesía del desierto, ha obstaculizado la ilegítima y fraudulenta
ecuación Unidad de España/Democracia/Derecho. Sólo la
cuestión vasca ha iluminado sin cesar el pecado original de la
llamada Transición. Sólo la cuestión vasca nos ha recordado la
cuestión española. Y esto, que la izquierda del Estado debería
tener muy presente, revela al mismo tiempo toda la dificultad
de una solución política. El triunfo mediático e institucional de la
derecha es incontestable y no cabe esperar ninguna presión
negociadora por parte de una UE a la que le parecen cada vez
más aceptables las leyes de excepción en la guerra global
contra el “terrorismo”.

Pero si se volviese a la mesa de negociaciones, no se podría excluir ningún tema,tampoco el de Nafarroa, respecto del cual la izquierda independentista, por cierto, ha flexibilizado notablemente sus posiciones históricas. La legalización de Batasuna y el acercamiento de los presos
parecen presupuestos de normalización democrática sin los
cuales ninguna negociación podría llegar demasiado lejos. Y el
principio de autodeterminación debería ser el compromiso final
aceptado por todas las partes como única salida democrática a
un conflicto que tantas víctimas, de un lado y de otro, ha
ocasionado ya. Pero es casi imposible llegar hasta ahí sin
resolver la cuestión española; es decir, sin un nuevo proceso
constituyente, el cuestionamiento de la monarquía y el
establecimiento de un verdadero Estado de Derecho. Es decir,
sin la autodeterminación también del resto de España.

FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA A SANTIAGO ALBA RICO POR SALVADOR LOPEZ ARNAL

TRECE CONVERSACIONES POLITICO FILOSOFICAS  Libros libres www.rebelion.org

Montesquieu en coma y John Locke en la UVI Pedro Ibarra Ramon Zallo

Jueves, 09. Octubre 2008 von demagun

Con las recientes bombas en Gasteiz , Ondarroa y Santoña y el asesinato del brigada Luis Conde, ETA ha mostrado además de su brutalidad, su incapacidad para leer en los acontecimientos y su decisión de impedir que sea la lucha política colectiva la que gestione sin tutelas los contenciosos. Paralelamente sigue colaborando, al alimón con la Ley de Partidos, en el hundimiento de la izquierda abertzale. ¡Qué cruz social! Tener que estar pagando los costes de aprendizaje de la eterna adolescencia criminal de ETA con cada uno de sus cambios generacionales. Cuando después de múltiples destrozos una generación llega a la conclusión de que no van hacia ninguna parte, le desplaza la siguiente, aun más ignara.

Paralelamente asistimos a un proceso de degeneración del Estado de Derecho. Se atribuye a Alfonso Guerra la expresión de “ Montesquieu ha muerto”. La formulaba en 1985 -no se sabe si celebrando el fin de la independencia del poder judicial, o de su corporativismo, o de las dos cosas a la vez- porque las Cortes, o sea la mayoría parlamentaria socialista, mediante la Ley del Poder Judicial, iba a tener un Consejo General del Poder Judicial a su medida.

No llegamos tan lejos como el “bocas” de Guerra pero han pasado más de 20 años, y como en un acto ritual, se sigue asesinando simbólicamente a Montequieu , al padre de la doctrina de la separación de poderes (el legislativo, el ejecutivo y el judicial) y su fundamento: la vigilancia mutua. Matar simbólicamente al padre es un deporte muy humano pero cuando los herederos no le llegan al tobillo al progenitor –tal es el caso de la democracia española de tardía y débil construcción- la desmesura hace su aparición. Otro aprendizaje de torpes que también pagamos.

En efecto, la connivencia entre poderes se está agravando cualitativamente con los años mediante la lottizazione, las cuotas ideológicas. PSOE y PP se reparten influencias no ya en un órgano de gestión como el Consejo General del Poder Judicial sino en los altos tribunales (Tribunal Supremo, cuotas en la Audiencia Nacional) y el propio Tribunal Constitucional, organizado por afinidades. La confianza ciudadana en el buen hacer de la Justicia no ordinaria no puede sino caer en picado. Son los propios magistrados y su ambición los que la desalientan.

Las derivas no pueden ser más perniciosas: la Ley de Partidos fue homologada en su día por el TC; los tribunales hacen suya la tontería de “todo es ETA” mientras ilegalizan, de hecho, a una corriente social entera, dejándole sin derechos activos y pasivos electorales ni derecho de organización, con lo que la Constitución misma está suspendida para toda una categoría de ciudadanos. Como una epidemia sin control la emprenden a judicializar toda la política vasca: al Lehendakari y al jefe de su oposición les procesan por reunirse con Batasuna; a la presidencia de Parlamento vasco le condenan inmiscuyéndose en su organización; se condena a un movimiento social pacífico de desobediencia civil, como la Fundación Zumalabe, haciendo real el delito de opinión; se cierran periódicos, uno de ellos –Egunkaria- porque según del Olmo el euskera puede ser vehículo instrumental de ideas perniciosas; se encarcela a toda la cúpula de Batasuna; se realizan juicios sin garantías como el 18/98 y… ahora, a instancias del interés del ejecutivo de turno, la Justicia-margarita ilegaliza a conveniencia todo lo que suene a izquierda abertzale: Gestoras, ANV, EHAK. Están desatados.

Quienes todavía sientan orgullo por la democracia española deberían sicoanalizarse y meditar si la “razón de Estado” no ha contaminado su propio pensamiento.

Y ahora le toca el turno a John Locke, al padre del Constitucionalismo moderno. PSOE y PP también se han puesto de acuerdo en el interior del TC para quebrar la otra pata de la democracia: el constitucionalismo. Ambas corrientes son partidarias de una lectura talmúdica, restrictiva y formalista de una Constitución ya de por si problemática. La Constitución como muro desde el que impedir los cambios.

La doctrina constitucional que ha acompañado a la sentencia del TC sobre la Ley de Consulta no puede ser más rigorista. Por unanimidad le hacen decir a la Constitución que no existe el Pueblo Vasco como sujeto político (contradiciendo la disposición adicional de la propia Constitución o el preámbulo sobre la nación catalana en el nuevo Estatuto de Catalunya ); que ya nos podemos ir haciendo a la idea de que sobre lo vasco decide España; y que las autoridades autonómicas no pueden consultar a sus ciudadanías de manera no vinculante sobre temas importantes. O sea ni sujeto político, ni nación en la que contabilizarse ni democracia participativa.

El tiempo nos ha dado la razón a quienes no votamos a favor de esta Constitución, pero es que ¡ni se esfuerzan en hacerla amigable, compartible o interpretable! Vamos hacia atrás, a la peor de las lecturas. Las apisonadoras sustituyen a los puentes de integración.

Aquello de que mientras esté ETA no hay nada de qué hablar ha sido sustituido por otro mensaje, aún más duro y chusco: haya o no ETA, no es posible el cambio político o el derecho de decisión desde las mayorías institucionales vascas, desde la democracia de una nación. Eso nos deja una democracia esclerotizada, sin capacidad de respuesta a los problemas políticos. Se resolverán solo desde el cepillo jurídico-constitucional. No hay ni que debatir. El Derecho interpretado por los ayatollahs de toga, sustituye a la política y a la democracia misma. Y a lo más… interpretarían al dictado de las conveniencias de coyuntura del PSOE o del PP de turno.

Habrá que insistir y, mientras tanto… toc, toc, toc, ¿Hay alguien sensato y demócrata por ahí?

Pedro Ibarra Ramon Zallo articulo de Rebelion.org

Todos estamos ‘vascologados’

Miércoles, 09. Abril 2008 von demagun

JUAN AGUIRRE

Se ha dicho que todo español lleva dentro un pícaro, una portera chismosa o un seleccionador de fútbol. Yo creo que lo que lleva en sus entretelas todo dios es un doctorado en vascología, un vascologado. Viajando lo compruebas: en cuanto anuncias tu procedencia la gente te hace ver, de forma más o menos explícita, que atesora una sólida y bien formada opinión sobre lo que aquí ocurre. Claro que si intentas enriquecer o matizar su punto de vista, no pocas veces te miran con suspicacia: «A ver si este va a ser…».
Esta semana, con motivo del estreno de la película Todos estamos invitados, los medios de comunicación se están dando un auténtico festín de vascología. La cosa va de thriller político y la dirige Manuel Gutiérrez Aragón, quien ya hizo de las apariciones de Ezquioga una insustancialidad titulada Visionarios. Los especialistas juzgarán la calidad de esta cinta ambientada en Donostia, entre pucheros de sociedades gastronómicas, aulas universitarias y apoteosis criminal a ritmo del maestro Sarriegui. De momento, oyéndole al realizador queda claro que, como radiografista de la sociedad vasca (que de ello presume), es un lerdo integral.
Va y dice en la presentación: «El único cambio que veo en el País Vasco es el cambio climático». Y se regala a sí mismo una amplia sonrisa de satisfacción. En otro lugar completa el análisis: «Una espesa capa de bechamel tapa las contradicciones del País Vasco». Pudo decir que las vuelve menos indigestas o que las hace epicúreas, pero sería un titular sin tanto gancho.
Si de veras se propone ahondar en las zonas de sombra de nuestra convivencia -que son muchas y profundas- con la sutilidad que la operación requiere a estas alturas de la Historia, aquí sobran jaimitadas y se precisa inteligencia y tacto.
Según explica el vascologado, la tesis de la película es que somos gente sin coraje cívico, acollonida que diría un catalán. Y esto, salvo honrosísimas excepciones, es verdad. Si no, tiempo ha que habría terminado esta lacra. Pero conviene recordar que nuestro comportamiento no difiere mucho del que tuvo la sociedad española frente a la dictadura. ¿Y qué es ETA sino la última herencia de aquel que nos dejó a la bicha enroscada y bien enroscada? Contra esto, el cineasta saca sus galones de luchador antifranquista, cosa tópica entre los de su generación. O sea, que ellos fueron mejores que nosotros: a falta de pruebas, callemos. Pero ya es raro que Franco, acosado por millones de valientes como Gutiérrez Aragón, muriera plácidamente envuelto en el manto de la Pilarica.
En cuanto al cambio climático, casualmente es, de todos los cambios, el que aquí menos se aprecia. ¿Habremos de pedir perdón de que nos llueva?

Diario Vasco 9 de abril 2008

Los civilizados cómplices de la bestia

Domingo, 06. Abril 2008 von demagun

FESTIVAL DE MÁLAGA
Los civilizados cómplices de la bestia

CARLOS BOYERO

EL PAÍS  -  Cine - 04-04-2008 Me resultaba alarmante la insistencia en calificar de “necesaria” la última película de Manuel Gutiérrez Aragón. Me ocurre lo mismo cuando escucho los previsibles y mosqueantes conceptos “cine riguroso, cine coherente, cine honesto”. Siempre me pregunto cuando recalcan abusivamente virtudes tan encomiables: ¿y qué más? También me sorprende la excesiva demora en el estreno de Todos estamos invitados. Sabiendo que hablaba del estado de las cosas y de las personas en el País Vasco, todo indicaba que no era casual, que no convenía bautizar a la espinosa criatura en época de elecciones, que aunque el cine sólo sea cine y no sirva para alterar la realidad, mejor no andar tocando los genitales al personal que se pueda sentir incómodamente identificado.

Ya he despejado mis incógnitas. No sé si es necesaria, pero tengo claro que me habla con insólito coraje, peligrosa lucidez de comportamientos y actitudes de mucha gente normal, ciudadanos pacíficos y bienintencionados, ante el acorralamiento y la soledad de las víctimas de ETA, que no conozco ninguna película que se haya atrevido a escarbar en temática tan lamentablemente real como arriesgada de abordar. También que lo hace con lenguaje contundente y con una capacidad para provocar el escalofrío en los amenazados de la ficción y en el aterrado espectador. Si el retrato del miedo colectivo, de las tan humanas como mezquinas razones para mirar al otro lado cuando el espanto se va a ensañar con tu vecino, tu conocido, tu amigo o tu colega gastronómico, de la estratégica pasividad ante el monstruo y la conveniente hipocresía para evitar problemas, está poderosa y complejamente descrita, también hay personajes y situaciones que me resultan inverosímiles, que me resultan forzados, que no me los creo. Lo del etarra accidentado y condenado a la desmemoria, al que sus antiguos y despiadados correligionarios le reclaman fidelidades y órdenes, me parece surrealista. Los concienciados killers no pueden ser tan lerdos. Tampoco me convence excesivamente el tono lírico de la relación entre el amnésico enamorado y su angustiada terapeuta. Y se me escapan las razones para que una vez consumado su bárbaro objetivo, los fanatizados gudaris se empeñen en seguir jodiendo letalmente a la inofensiva viuda. Y existe una secuencia pretendidamente romántica en la playa de la Concha que me resulta tan innecesaria como grotesca. Si durante el arranque y la primera parte de Todos estamos invitados subo y bajo, hay diálogos que me suenan a recitados y actores con tonillo (nada que ver con que interpreten a vascos, sin embargo no me cuesta nada creerme que ese inquietante y sólido actor llamado Óscar Jaenada es un modélico kaleborroka), no me convence al principio José Coronado intentando dar asfixiada vida a ese profesor sentenciado a muerte, a partir de un momento logro implicarme en esa tragedia, sentir el acoso, la intemperie y el terror del que percibe en su nuca el aliento de la bestia, asistir como si estuviera en una intriga de Hitchcock del espléndido y angustioso cine que desprenden las secuencias de la sociedad gastronómica y de la tamborrada en esa preciosa y temible ciudad. Cuando aparecen los títulos de crédito finales, me noto tocado en el coco y en las fibras sensibles. Y empapado con el clima desasosegante que ha creado Gutiérrez Aragón. Y sigo pensando en ella, en imágenes perturbadoras. Y eso ocurre aquí y ahora. Y da mucho miedo.

 

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